Posible origen del gentilicio “chilango”

La palabra “chilango” evoca a las personas originarias de la Ciudad de México, o más bien del altiplano central en general; también se les conoce como “defeños” (término en desuso desde el cambio de nombre de Distrito...

30 de junio, 2021 Gines Sanchez

La palabra “chilango” evoca a las personas originarias de la Ciudad de México, o más bien del altiplano central en general; también se les conoce como “defeños” (término en desuso desde el cambio de nombre de Distrito Federal a Ciudad de México en su Construcción de 2016), capitalinos, o mexiqueño de acuerdo con la Real Academia de la Lengua (RAE), palabra incorporada en 2001, cuyo sufijo (-eño).

Investigadores y académicos enfocados en disciplinas como la Historia y la Lingüística solo coinciden en algo al respecto de ese vocablo de uso tan popular y extendido por todo el país: se desconoce a ciencia cierta el origen de la palabra. Hay no pocas especulaciones, pero ninguna es de fiar y carecen, casi por completo, de un sustento científico. Un posible origen, que en este brevísimo texto esbozamos, se encuentra en el nombre de un enclave ubicado en lo que hoy es el estado de Campeche: XICALANGO.  En épocas del florecimiento del imperio mexica, fue un importante puerto comercial e incluso en algún momento fungió como punto de avanzada militar tenochca. Era un punto estratégico porque, geográficamente hablando, lo dotaba de dicha importancia, siendo una suerte de península donde confluían ríos, lagos, caminos y mar. Su mayor importancia, según las crónicas, la tuvo entre los períodos Clásico Tardío y Posclásico, con especial énfasis durante el reinado el Emperador Ahuizotl (1486 – 1502), dónde el tráfico mercantil entre los dominios de la metrópoli azteca eran clave dado su intensidad. Al parecer también, a la llegada de las primeras expediciones europeas de Grijalva y Cortés había disminuido considerablemente, pero hay historiadores que le dan una importancia anterior, durante su esplendor, similar a la de los principales puertos de Europa o los de Asia descritos por Marco Polo. Ya para el Siglo XVI, al parecer únicamente se celebraba una especie de feria comercial, con solo un puñado de eventos por año. Lo anterior puede explicar el importante papel que llegó a jugar en lo político y lo económico, y sus repercusiones de todo tipo antes y después de la llegada de los españoles, en el dominio y después colonización de todo el sur de la Nueva España.

Recordemos que el dominio de los dos Siglos de esplendor mexica eran más al sureste, que es dónde se encontraban las grandes Urbes civilizadas (no es casualidad la sentencia de Don Alfonso Reyes, de que en México, geográficamente, “donde empieza la carne asada, termina la cultura”). Sitio, pues, estratégico, donde se puede decir que se dividen las aguas del Golfo de México y del mar Caribe, o bien el altiplano de todos las Ciudades – Estado sojuzgadas por ellos. En la región en cuestión se hablaban distintas lenguas, dado el hecho de que confluían por diversas razones, pero también debido a la dominación del náhuatl, pudiéndose afirmar en lo que algunos historiadores denominan la nahuatización de la zona chontal.

 Xicalango, en resumidas cuentas y desde los testimonios vertidos, por ejemplo, por Juan de Grijalva y luego también recogidos por Fray Bernardino de Sahagún, suele reconocerse como el puerto chontal por excelencia: “También había grandísima feria en Xicalango, donde llegaban muchos mercaderes de muchas y lejanas tierras a tratar, y así era muy mentado el lugar”.

   Como vemos, Xicalango tuvo una innegable importancia en cuanto a intercambio de productos de toda índole y su redistribución, lo cual continuó hasta ya bien entrada la conquista. Tan es así, que fue en Xicalango donde fue cedida la famosa y polémica “MALINCHE”.  Cabe recordar que la Malinche fue cedida a los españoles, junto con otras 19 mujeres, como botín de guerra al derrotar al pueblo de Potonchán,  comenzando así su papel preponderante en el llamado proceso de Conquista.  La Malinche dominaba dos lenguas, la nahua y la maya; y, por su lado, el capitán español Jerónimo de Aguilar conocía el maya, después de haber naufragado y pasado varios años cerca de Cozumel con la cultura Maya.   Para comunicarse estructuraron una cadena de traducción tan efectiva que facilitó en gran medida el proceso de Conquista a los europeos.

Siendo este enclave, Xicalango, un referente para todo el Imperio Mexica, y aún después, en las primeras décadas del proceso de colonización material y espiritual, a la vez del punto geográfico dónde se dividía (o divide) el centro/norte del sur/sureste, se adoptó este gentilicio para denominar a los oriundos de México – Tenochtitlan, castellanizándose después a “CHILANGO”, porque de ahí venían y hacia allá iban los mexicas. Ejemplos de nombres castellanizados a partir del original, parecidos, sobran: Tabasco proviene de ya sea el nombre de cacique del lugar o del sitio mismo “Tabs-Coob” o en mismísimo Yucatán, proveniente del maya “Ci U t’ann” (‘no entiendo”) al escuchar los naturales el idioma castellano, desconocido obviamente para ellos, o es posible, se afirma, del “Uh U t’ ann” (‘Oye cómo hablan’).

A la postre, “chilango” adquirió una denotación peyorativa por el dominio de la Metrópoli sobre todos los demás pueblos, ya fuera militar, tributario o con condiciones mercantiles muy ventajosas para los tenochcas. En fin, puede que nunca sepamos  el origen del multicitado gentilicio “CHILANGO”, pero esta es una simple hipótesis que bien valdría la pena investigar con más seriedad y rigor científico.

LEE:

Un simple guerrerense en la CDMX | Ruiz-Healy Times (ruizhealytimes.com)

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Ginés Sánchez
Licenciado en negocios internacionales con la tesis: "El papel del Estado en el desarrollo del turismo en México", y Diplomado en Administración Pública por la UNAM.

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