Las pequeñas cosas: elección

“Cada elección tiene su anverso, es decir, una renuncia, por lo que no hay diferencia entre el acto de elegir y el acto de renunciar.”  – Italo Calvino / Escritor italiano / 1923 – 1985   La...

7 de junio, 2021

“Cada elección tiene su anverso, es decir, una renuncia, por lo que no hay diferencia entre el acto de elegir y el acto de renunciar.” 

– Italo Calvino / Escritor italiano / 1923 – 1985

 

La política no es lo mío. No soy especialista en la materia, pero respiro, vivo y siento los efectos políticos en cada paso que doy, no desde el privilegio (como algunos le llaman) y tampoco desde la falta de oportunidades (gracias al esfuerzo de mis padres), sino desde mi condición de ciudadana mexicana. Mi formación en escuelas públicas y el paso por la gloriosa UNAM (aunque se diga lo contrario) hasta que la huelga del año 99 me obligó a emigrar al sistema privado, me hizo adquirir una visión dual de las cosas, un sentido crítico y un análisis del discurso desde mi formación en comunicación y a decir verdad, no hay manera de creer en azules, amarillos, rojos, verdes, naranjas o del color que pinten sus aspiraciones quienes forman la esfera del poder y que (ellos sí) desde el privilegio, pretenden hacer creer que trabajan por y para la población. 

El día de ayer se celebraron las elecciones intermedias en nuestro país y ello me hundió en una serie de reflexiones en torno a la elección, ese acto y efecto de elegir (del latín electio, derivado de electus = elegido), cuyo origen está en el proceso mental que nos permite evaluar las ventajas de múltiples opciones y seleccionar alguna; sin embargo, ¿cómo se ejecuta ese acto en nuestra mente? Existen teorías que afirman que elegimos en función del costo-beneficio que recibimos, lo cual hacemos de forma racional y que, en términos de política, es importante cuestionar: ¿cuál es el beneficio real de elegir entre éste o aquél candidato? O más aún: ¿existe tal beneficio?

Elegimos todo el tiempo, desde la ruta más rápida a la oficina hasta el color de la camisa o blusa que vestimos, el sabor de la bebida que tomamos, la marca de los accesorios que utilizamos, el modelo de auto, etc.  Elegimos de forma racional no solo en relación al beneficio, sino a múltiples factores que incluso pueden ser motivados por el marketing, el estatus o la manipulación. Y es que el acto de elegir no es poca cosa: ¿qué nos motivó a elegir la carrera universitaria?; ¿cómo fue que elegimos a nuestra pareja?; ¿cuál es el factor que determina el próximo destino turístico? Elegimos por moda, por economía, por revancha, por salir del paso, por presión externa o no elegimos y de todas formas, hay una elección de por medio. 

Se dice que “elección es renuncia” porque al elegir renunciamos a las otras posibilidades, pero elegir también implica un acto de diálogo interno y de reflexión si se racionaliza el proceso, o puede ser un simple acto cotidiano, algo de todos los días como elegir ponerse el calzado para salir a la calle y entonces equivale a eso que hemos escuchado de “más vale viejo conocido, que nuevo por conocer”. Nos rodea una vorágine mediática con el fin de manipular nuestras elecciones, vivimos inmersos en un mundo de publicidad y somos atacados virtualmente gracias a los algoritmos que le permiten a Internet conocer nuestras preferencias, gustos, actividades, etc. Elegimos en función de lo que hay, sin posibilidad de explorar más allá o de pedir más opciones porque el mundo está diseñado de esa forma.

Elegir sin evaluar el costo-beneficio no es un acto racional, sino mecánico (o mediático) porque la elección no razonada anula toda posibilidad de exigencia y/o cumplimiento. Las elecciones de la vida son tan solo un breve momento en nuestra historia de vida, pero determinan gran parte de ella, porque elegir no llevar paraguas en un día lluvioso auspicia una empapada y sus respectivas consecuencias, porque es en #laspequeñascosas que la vida toma forma y si no elegimos desde la razón, nos perdemos la posibilidad de algo mejor.

 

Comentarios


author avatar
Elizabeth Cruz Ramírez
Elizabeth es mexicana, comunicóloga de formación (las letras y las flores son su lenguaje), especialista en la coordinación y logística de eventos; ama la CDMX y el cine y la danza son su pasión. Sus textos han sido publicados en suplementos, gacetas culturales y sitios electrónicos, entre los más actuales: “Desde lo microscópico” en Woman’Soul (2020), “Las Delicias” en la Antología de la Felicidad” de Editorial BisConVerso (2019), “Reconociéndome Mujer” en el sitio digital DEMAC (2018) y en RuizHealyTimes.com desde 2015. Es autora del libro autobiográfico "Yo, Mamá" de Editorial Acribus (2015). También conduce el programa literario de radio por Internet "La Aventura de Escribir Autobiografía" del FARO Indios Verdes e imparte talleres y charlas dirigidos principalmente a mujeres. Coleccionista de #laspequeñascosas de la vida. Síguela por @arlequincruz79 (twitter) y @eliza.cruz79 (Instagram)
Letras de plata

Letras de plata

Hoy vivimos hasta edades que nuestros abuelos no alcanzaron y afortunadamente hay recursos para convertir esa última etapa en un tiempo muy...

enero 20, 2026

El gran pez en el agua agitada

En la estantería, dentro de la interminable pila de libros por leer, estaba El pez en el agua. Con independencia de lo...

enero 23, 2026




Más de categoría

Una noche en la Roma Norte

Para este mes de febrero, quiero recomendarle a mis lectores una grandiosa dupla de ofertas gastronómicas y de entretenimiento...

enero 30, 2026

El niño que se descubre con padre

Como decía la semana anterior, desde hacía meses tenía en el librero un ejemplar de El pez en el...

enero 30, 2026

Una fundación de segundo piso para apoyar al INAH en su labor de exaltar la grandeza de México

La tumba 10 es el más reciente hallazgo del instituto nacional de antropología e Historia (INAH), cuya cabeza de...

enero 28, 2026

El gran pez en el agua agitada

En la estantería, dentro de la interminable pila de libros por leer, estaba El pez en el agua. Con...

enero 23, 2026