Este fin de semana trascendió una grande, una mujer mexicana de quien todos estamos orgullosos y a quien sentimos como propia. Todo se ha dicho ya, un bellísimo y merecido homenaje en Bellas Artes, cientos de noticiarios por todo el mundo mencionaron su muerte, videos en redes sociales, encabezados y especiales en todas las cadenas de televisión; su intensa vida, su pasión por el trabajo, su talento inigualable; haber sido la musa de grandes directores, de haberse inmortalizado en personajes icónicos, difíciles, extraordinarios; de haber incursionado en todos los territorios de la actuación, el cine, la televisión, el teatro; de haberse reinventado una y otra vez sorprendiendo al público con actuaciones versátiles y complejas.
Silvia Pinal será recordada de mil maneras por su talento, por su belleza, por su rebeldía, por haber sido valiente y genuina. Porque en una época y en una sociedad en la que se esperaba que una mujer callara, ella gritó; cuando había que taparse para ser aceptada, ella se destapó, se desnudó en alma y cuerpo y regalo al mundo la belleza de su cuerpo y la valentía abriendo una brecha para todas y todos quienes quieran expresarse sin miedo y con orgullo.
Silvia fue rebelde cuando se esperaba que una mujer fuera sumisa, caminara atrás, guardara silencio, fue auto suficiente, fue productora, directora y protagonista de su propia vida, triunfo y fracaso muchas veces y siempre siguió adelante, se equivocó y de sus errores formó una escalera para seguir subiendo y abriendo caminos.
Silvia será eterna por genuina, por auténtica, por dar siempre más, por trabajar más, por estudiar más, por exigir más, por no conformarse, por no callarse, por crecer y quedarse.
Hablaremos de ella por muchos años. Las generaciones venideras tal vez piensen que fue parte de un mito, para eso afortunadamente están sus películas, sus entrevistas, sus descendientes. Porque mujeres como Silvia Pinal son eternas y etéreas, son del mundo, del aire, del teatro, de la tierra. Son un ejemplo de vida y de lucha.
Se le recordará en todas sus facetas: joven y mayor, coqueta y seria, actriz y política, mujer.
Una historia que nos habla de fuerza, de ganas, de sororidad, de amor así misma y al escenario, de valor femenino. De lo que es capaz de lograr una mujer.
Ella será por siempre un orgullo y un ejemplo a seguir para las mujeres y especialmente para las mexicanas.
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