Cartas a Tora XXI

Querida Tora: Querida Tora:          ¿A que no sabes a quién le hicimos la primera manifestación? Al portero. El nunca nos da nada; pero el otro día estaba yo en el alféizar de su ventana haciéndome el...

19 de enero, 2017

Querida Tora:

Querida Tora:

         ¿A que no sabes a quién le hicimos la primera manifestación? Al portero. El nunca nos da nada; pero el otro día estaba yo en el alféizar de su ventana haciéndome el dormido (en realidad estaba escuchando algo que luego te cuento), y se enojó de verme ahí (me tiene muy mala voluntad) y  mandó que me echaran. Yo no hice caso de lo que me decían, y me echaron encima un cubetazo de agua. Sabes que soy limpio, que me baño todas las semanas; pero los gatos de este planeta odian el agua, y ahora sé por qué. Es una sensación rete-horrible. Entones me levanté y maullé lo más feo que pude. La gatita rubia se dio cuenta de lo que me habían hecho y corrió a avisar a los demás, y todos se dejaron venir maullando amenazadoramente. El portero y sus guaruras se encerraron en la portería; y allí estuvieron como dos horas, sin asomar ni la punta de la nariz. Los vecinos se dieron cuenta, salieron al patio y empezaron a reírse. Eso sí le dolió al portero, y abrió una ventana, saco una manguera y empezó a bañar a todos, incluyendo a los vecinos (sobre todo, a los del Consejo). Ellos se enojaron más que los gatos, conectaron otra manguera en el patio y la dirigieron contra las ventanas de la porteria. ¡Y allá van todos sus diplomas (hechos a su gusto en la computadora)! Y sus revistas porno. Y los papeles de la vecindad (esto sí le dio gusto, porque ya no va a poder entregar cuentas de nada), Cerraron enseguida, pero ya estaban todos como perros medio ahogados en día de invierno, y el portero les tuvo que prestar ropa a todos.

Los gatos nos quedamos ahí hasta el día siguiente, ocupados en eso que te platiqué de las aguas menores y mayores (que fue idea mía, por cierto), que luego tuvieron que lavar a rodilla con agua y zacate y echar cloro y desinfectante y hasta perfume (corrientón, pero no había otra cosa). Los vecinos no quisieron ayudarles. Yo terminé el trabajo cogiendo un ratón y soltándolo en la portería, y nuestro “Administrador” se subió a una mesa hasta que pudieron echarlo. Ahí nos traicionó un compañero de otra vecindad, que tenía días sin comer, y se lo merendó olímpicamente. Pero bueno, lo perdonamos porque es forastero y no sabía lo que se estaba jugando allí.

Pero el portero ya sabe lo que es meterse con una comunidad de gatos, que no por chiquitos y mansos nos debe despreciar.

Lo que oi fue que el portero les dijo a sus guaruras, y a unos pocos vecinos de esos que parecen facinerosos, que quería que el día siguiente, en la tarde, se presentaran en una tienda determinada, de esas que venden de todo, y que de cinco a cinco y media sacaran (robaran) todo lo que pudieran; que no sólo no los iban a detener, sino que los dejarían salir incólumes (palabrita de domingo). Ellos no le creyeron, pero el portero juró por los billetes de quinientos que era verdad; pero que si no querían aprovechar, allá ellos por tontejos. Te juro que no lo podía creer, y decidí seguirlos, a ver qué pasaba.

Pues sí. Se metieron a la tienda a las cinco en punto, y sacaron varias pantallas de televisión y todo tipo de artículos electrónicos. Vi a unos señores (padre y madre) que les decían a sus hijos (7 y 8 años) que sacaran la pantalla más grande que vieran; ellos los esperarían afuera con un taxi en marcha. ¿Pero sabes qué hicieron los niños? Encontraron los video juegos y se pusieron a verlos; y a las cinco y media llegó un policía y se los llevó a la Delegación. Los tuvieron que dejar salir, porque no habían robado: pero entones los señores (madre y padre, en ese orden) les dijeron muchas cosas más feas que tontejos (palabras que yo no tengo necesidad de repetir ni tu de escuchar); y al llegar a casa les dieron una tunda y los tuvieron un mes a base de chicharrines y agua sola).

Los guaruras llegaron a la vecindad con sus pantallas y demás cosas que sacaron (robaron). El portero las repartió y vendió lo que quedó a los inquilinos a precios más altos que en la tienda (pero ellos no lo sabían). El fue el ganón; no sólo por ésto, sino porque al otro día llegó un señor muy bien vestido, y empezaron a hacer cuentas. ¿Cuántas personas mandaste a la tienda? Diez. (No es ciero, fueron ocho, porque los niños no cuentan) Pues te te tocan mil pesos por persona. ¡Y le dio diez mil pesos! Sin factura, sin pago de IVA ni retenciones.

No he podido averiguar quién es ese señor, porque llegó también la Flor de Humo y Terciopelo vestida como sirvienta, que el portero ni siquiera la reconoció. Pero ya cuando se identificó, le dijo que tenía un trabajito ; se encerró con ella, que los guaruras se pusieron a chiflar y a aullar, hasta que él salió y les ladró unas cuantas majaderías; luego volvió con la Flor diciendo no se qué del muchacho del 7. No pude oir más, porque uno de los guaruras puso el radio a todo volumen y ya fue imposible. Pero me quedé muy intrigado, porque si quisiera contratarla para una fiesta, no la ocultaría asi. Me voy a enterar, ya verás cómo me entero. Y, por si acaso, tengo que inventar una forma de comunicarme con el del 7, porque no me gustó cómo se refirió a él.

De todas formas, lo que hizo con lo de la tienda y todo eso, está mal. No acabo de entenderlo, pero está muy mal. Por si acaso, me voy a pasar la noche maullando junto a su ventana. Y si la Flor se queda, con más ganas todavía.

         Te quiere,

                       Cocatú 

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Enrique Delgado Fresán
Traductor, escritor e Ingeniero Químico por la UNAM, con experiencia laboral de más de 40 años en distintas industrias. Como traductor cuenta con una amplia trayectoria. Ha traducido del inglés al español alrededor de 30 obras de teatro de diversos géneros (comedia, drama, musicales), tales como: “El Hombre de La Mancha”, “El Violinista en el Tejado”, “El Reino de la Tierra”, “Sálvese Quien pueda”, “Sabueso” y “Cabaret” entre otras. Cuenta con la Certificación de Perito Traductor del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, con el No. 43 en la lista de Traductores e Intérpretes en Inglés donde en aproximadamente lleva 10 años haciendo traducciones de diferentes tipos. Ha publicado en revistas como “España”, “Mire”, “Aspectos”, “Istmo” y un libro llamado “Los Beatles. Una historia irrepetible”. Es autor de cinco obras teatrales. Ha escrito guiones televisivos para diversos programas. En 2016, la Sociedad General de Escritores de México le otorgó la presea “Caridad Bravo Adams”. Contacto: [email protected]

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