Cartas a Tora XL

Querida Tora: Querida Tora:          ¿Qué crees que pasó? Que el portero y el chavo del 7 se pelearon. Se pelearon feo. ¿Y sabes por qué? Por la Flor del Mal. Resulta que la mujer esa vino...

9 de junio, 2017

Querida Tora:

Querida Tora:

         ¿Qué crees que pasó? Que el portero y el chavo del 7 se pelearon. Se pelearon feo. ¿Y sabes por qué? Por la Flor del Mal. Resulta que la mujer esa vino a ver al chavo (“Ver” es un eufemismo; vino a pedirle dinero); y luego de que se lo dio fue con el portero, también a verlo. Pero se estuvieron un rato platicando y se hizo tarde,y el portero le dijo que era peligroso que se fuera sola a esas horas, que se quedara a dormir en la portería y ella aceptó. Pero el chavo se enteró y no le gustó; y allá va a reclamarle, se hicieron de palabras y el portero le tocó la cara al chavo, y éste que se enchila y le da un madrazo (“Madrazo” es un apellido, pero en ese caso significa “golpe”). Y el portero se enchiló como cuatro veces más y llamó a sus guaruras, para que se lo detuvieran y poder golpearlo sin lastimarse. Y si no es porque viene su mamacita con la escoba y los espanta, mal lo habría pasado el chavo; pero se lo tuvo que llevar con la enfermera para que le curara un labio abierto y un ojo morado y negro. Por cierto que para curarle el labio tuvieron que pedir prestado hilo y aguja a la mocha; pero el hilo era verde y no quieras saber cómo se ve el pobre chavo.

La Flor del Mal se fue enseguida, porque “le daba mucha pena verlo así, sobre todo porque era culpa suya”. Pero se metió en el hotel de al lado. Y allá fue el portero a los cinco minutos, y se estuvieron allí toda la noche habla que te habla, habla que te habla. Yo no sé quién la bautizó así, pero le acertó en todo.

Pero lo peor fue al día siguiente. El portero convocó a los vecinos a una “Asamblea Urgente” y les dijo que el chavo había dado graves muestras de “inmadurez política”, que en ese momento se le destituía de su cargo de Presidente del Consejo, y que convocaba a elecciones para substituírlo; y además, nombró candidato a su guarura principal porque “tiene experiencia en el manejo de multitudes y es muy obediente”. Añadió que podían nombrar otro candidato, para que hubiera democracia y fijó las elecciones para el domingo siguiente.

Los vecinos se quedaron de a seis (¿Por qué no “de a cuatro” o “de a ocho”?). ¿A quién podían nombrar? ¿Quién estaba capacitado para desempeñar el puesto? No tardaron en concluir que el chavo era el único. Pero cuando lo propusieron, el portero djo que no había re-elección. Todos se quedaron desmoralizados. Pero el del 56, el que siempre anda cuspio (cuspio = incróspido) preguntó “¿Por qué no?”. Fue un momento sensacional (y peligroso). El portero dijo que la constitución… “¿Cuál constitución? Aquí no tenemos constitución”, le dijeron. Alegaron como dos horas, pero se impusieron los vecinos, y el chavo se alzó como el candidato de la oposición.

Y empezaron las campañas. El chavo no puede hablar, porque tiene los labios cosidos. No sé si fue error de la enfermera o si lo hizo con intención (¿Pero cómo iba a saber que sería candidato?). Entonces, él y su gente hicieron carteles exponiendo su programa de trabajo, las obras a realizar, las ventajas que tiene ser un candidato que sabe leer y escribir de corrido, y hasta las razones por las cuales logró tirarse a la Flor del Mal, que fueron muy aplaudidas.

El guarura principal no sabe hablar. Sí, físicamente sí es capaz de articular palabras. Pero lo pones frente a un grupo de personas de más de una y lo único que hace es ponerse colorado, colorado, y se le oye una especie de estertor de agonizante. Entonces, el que habla es el portero, que para eso se las pinta solas; y explica en detalle todo lo que van a hacer. Pero cuando le preguntaron por el agujero del patio, dijo que el destino se ha confabulado contra ellos y que todo es un complot. ¿Y los lavaderos? Parte de lo mismo, pero más perverso. Y los baños, ni se diga. Pero ellos van a luchar contra eso y contra lo que venga, y saldrán triunfadores.

El del 32, que es muy emprendedor, organizó unas apuestas, que tuvieron mucho éxito. Una noche, ya muy tarde para que no lo vieran, el portero fue a apostar por el triunfo del chavo. El guarura, que lo acompaña en todo momento, se lo quedó mirando con reproche y emitió un estertor más fuerte que los otros. Y el portero le dijo “Así, si pierdes, por lo menos saco unos centavos”.

El sábado en la noche, para el cierre de campaña, los partidarios del chavo organizaron un festival artístico-musical y la Flor del Mal interpretó una canción muy sentida, que dejó moqueando a todas las mujeres.

El portero organizó un festival artístico-musical-bailable al otro extremo del patio y la Flor cantó la misma canción, “para que vieran que no era partidista, y que ambos candidatos son igual de buenos”.

(Eso me recuerda que el Innombrable y yo éramos los mejores amigos del mundo ¡hasta que apareciste tú, conde…! Con tu carita angelical y tu sonrisa de niña buena, que nos hizo enemigos mortales. Pero no importa, mientras me sonrías a mí más que a él).

Y llegó el domingo. El patio de la vecindad (exceptuando el agujero, claro) estaba lleno de guirnaldas y banderitas de colores, había música y porras y gritos de entusiasmo. El guarura estaba en la casilla, y a todo el que dijera que había votado por él le daba un chupito; y como él brindaba con todos, a las diez de la mañana se lo tuvieron que llevar a dormir la mona. Hubo cancionistas improvisados, bailables espontáneos y emotivos discursos. Ese día nadie fue al cine ni a hacer visitas, esperando el resultado de la elección.

A las seis cerraron la casilla y empezó el conteo de los votos. El portero mandó poner unas mesas largas en el patio para invitar un taco a los que le habían dado el triunfo y hasta preparó una botella de champaña para sus más allegados. Y pidió que le dejaran anunciar el resultado de la elección. Pero cuando le pasaron el papel con los números, puso los ojos en blanco y por poco se desmaya: ganó el chavo por un voto.

En cuanto se repuso, el portero dijo que le hicieron trampa y exigió que volvieran a contar los votos. Hubo un escándalo, pero al final accedieron y los volvieron a contar. Resultado: ganó el chavo por un voto. El portero dijo que no era posible, que él había contado muy bien los chupitos y que eran muchos más de los votos que había obtenido; y le contestaron que una cosa es el alcohol y otra el voto, que muchos mintieron para ganarse el trago.

Hubieras visto el entripado que hizo. Pero no se conformó. Dijo que iba a nombrar una comisión para que revisara todo el proceso; y le dijeron que sí, que la nombrara, pero que antes abriera la botella de champaña.

Acabamos como a las tres de la mañana. Antes de esa hora, la Flor del Mal le quitó los puntos al chavo a mordidas y se lo llevó al hotel, y allí estuvieron toda la noche habla que te habla, habla que te habla.

Total, un bonito ejercicio de democracia. Ya te contaré si hay alguna novedad con la comisión esa.

Te quiere,

                Cocatú

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Enrique Delgado Fresán
Traductor, escritor e Ingeniero Químico por la UNAM, con experiencia laboral de más de 40 años en distintas industrias. Como traductor cuenta con una amplia trayectoria. Ha traducido del inglés al español alrededor de 30 obras de teatro de diversos géneros (comedia, drama, musicales), tales como: “El Hombre de La Mancha”, “El Violinista en el Tejado”, “El Reino de la Tierra”, “Sálvese Quien pueda”, “Sabueso” y “Cabaret” entre otras. Cuenta con la Certificación de Perito Traductor del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, con el No. 43 en la lista de Traductores e Intérpretes en Inglés donde en aproximadamente lleva 10 años haciendo traducciones de diferentes tipos. Ha publicado en revistas como “España”, “Mire”, “Aspectos”, “Istmo” y un libro llamado “Los Beatles. Una historia irrepetible”. Es autor de cinco obras teatrales. Ha escrito guiones televisivos para diversos programas. En 2016, la Sociedad General de Escritores de México le otorgó la presea “Caridad Bravo Adams”. Contacto: [email protected]

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