Querida Tora:
Hay que ver lo que es esta gente. De una cosa pequeña y perfectamente inocente hacen verdaderas tragedias. Vas a ver lo que pasó con los del 37.
El otro día llegó el señor del 37 a comer más temprano que de costumbre, con la panza por delante y el sexo bien apretado dentro del calzoncillo (“Para que no se le ande antojando a cualquiera por ahí”, anda diciendo siempre). Y en la puerta de su casa encontró a su mujer recibiendo dinero del vecino del 31. Le faltó tiempo para ir con ellos y rugir:
-¿Qué estás haciendo?
-Nada. El señor me está pagando…
Fíjate en la contradicción. La señora responde “Nada” y enseguida dice lo que está haciendo.
-¿Qué tiene el señor que pagarte…?
-Nada. Que le hice una chaq….
-¿Una quééééé? – volvió rugir el macho.
-Una chaquetita que le hice a su bebé.
-¿Y por qué andas tú haciendo “chaquetitas” a bebés que no son míos?
-Para ganarme unos pesos.
-¿Y para qué necesitas tu “unos pesos”?
-Para comprarte tu regalo de Navidad.
Le dio un bofetón que la mandó tres viviendas más allá.
-En mi casa sólo se compran cosas con el dinero que yo te doy – añadió – Todo lo demás es serme económicamente infiel.
Y empezaron a discutir. Discusión que estuvo poblada de todo tipo de improperios y de golpes, y que sólo tuvo fin cuando la señora
dijo:
-Si sólo puedo comprar algo con el dinero que tú me das, eso es una esclavitud económica. Y todas las formas de esclavitud están prohibidas.
El marido suspendió el patadón que le iba a dar. Era evidente que eso de la “esclavitud económica” le hizo mella, así que se limitó a decir “Estás loca”, se dio la vuelta y la castigó yéndose a la cantina con sus cuatachones.
La señora se encerró en su casa, y sacó todo el dinero que había ganado cosiendo cositas para sus amigas, y fue al banco a abrir una cuenta. Pero no la puso a su nombre, temerosa de que su marido pudiera usar sus “influencias” con el director para sacar el dinero, sino a nombre de una hermana suya que odia a su marido. A ver si no tiene después un disgusto cuando se pelee con la hermana… porque de que se pelean, puedes estar segura. La señora necesita las entraditas que su actividad económica le proporcionan. ¿Por qué no pueden ponerse de acuerdo marido y mujer? ¿Por qué invocar una infidelidad económica que en ninguna forma existe? Eso es lo que me da coraje.
¿No crees que tengo razón?
Te quiere
Cocatú .
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