CARTAS A TORA 196

Querida Tora: ¿Qué te cuento? La chamaca del 43, que tiene como trece años, invitó a la del 55 y a la del 37, más o menos de la misma edad, a una pijamada. Y allá se...

23 de septiembre, 2020 cartas

Querida Tora:

¿Qué te cuento? La chamaca del 43, que tiene como trece años, invitó a la del 55 y a la del 37, más o menos de la misma edad, a una pijamada. Y allá se encerraron las tres en la recámara de la del 43, entre risas y gritos de alegría. Las madres las vieron reunirse con  satisfacción y sonrisas, por lo bien que se llevan.

Cenaron, platicaron, rieron y gritaron hasta las once de la noche. Después, solo se oían risas sofocadas y exclamaciones de incredulidad. A mí me picó la curiosidad y me metí a la recámara por una ventana entreabierta. ¿Y qué crees que estaban haciendo? Viendo en sus celulares fotos de muchachones (así dijeron) desnudos y en poses más o menos atrevidas. Te confieso que me molestó, y más, los comentarios maliciosos que hacían. Y parecían competir en mostrar cada vez fotos más provocadoras. Por fin  no pude más, y me propuse ponerles el alto. ¿Cómo? Rasguñándolas. Se pusieron a gritar y a perseguirme con  las almohadas, pero yo soy muy ágil, y ni siquiera me tocaron. Pero logré lo que deseaba: que la señora del 43 entrara a ver qué pasaba.

Yo le di una patada a uno de los celulares para que viera lo que estaban haciendo, y no te imaginas cómo se puso. Les gritó, las insultó, las manoteó, les dijo que eran unas perdidas y, finalmente, acusó a la del 55 de haber llevado “esas porquerías”, y fue a reclamarle a su mamá. La del 55 salió, muy molesta por la hora que era, y dijo que no, que su hijita no sabía nada de eso, que la culpa era de la del 37. Y allá van las dos a reclamarle a la del 37. Ésta salió muy enojada; y también dijo que no, que su niña no había sido. Entonces reunieron a las tres, en pleno patio, y las amenazaron con  los tormentos del infierno si no les decían de quién era ese celular. Las niñas, asustadas, dijeron que las tres tenían fotos de esas, y allí ardió Troya (Troya es una ciudad que… No, me tardaría mucho en explicarte. Lo dejo para otra ocasión).

Se las moquetearon. A las tres. Al oír el escándalo, llegaron los guaruras, pero salieron corriendo en cuanto la del 37 le dio una trompada al güerito. Luego salieron  todos los vecinos, a ver qué pasaba. Y entre ellos, los cónyuges de las atribuladas madres. Y el del 37, al ver que el del 55 estaba agarrando de los pelos a su “santa esposa”, se fue sobre él. Entonces, la pelea fue también de los tres hombres. Y en un ratito, todos los demás intervinieron en el asunto.

Salió el portero, pero al ver la situación se regresó para llamar a la policía, que no tardó en venir, por  cierto. Y en cuanto oyeron que se acercaba la amenazadora sirena, el pleito se acabó y cada quién se metió en su vivienda. Así que cuando los guardianes de la ley y el orden entraron al patio, solo encontraron a un gato (o séase: yo) estirándose perezosamente.

El comandante fue a regañar el portero por interrumpirlos mientras tomaban sus “sagrados alimentos”. El portero se zafó como pudo, pero les tuvo que dar una propina “por las molestias inferidas”; y en cuanto se alejaron,  juró en voz alta que se la tenía que cobrar a los vecinos. Luego se fue a regañar a los guaruras, que estaban encerrados en la portería, rezando a todos los santos para que aplacaran a “esas viejas malditas”. El regaño les hizo “lo que el viento a Juárez” (que no sé lo que le haría, pero se comenta mucho por aquí), y se fueron  a dormir.

Las atribuladas madres confiscaron los celulares a sus hijas. Pero al día siguiente se reunieron en secreto para comentar los “atributos físicos” de los muchachones de marras. Y después de borrar esas fotos, se los devolvieron a  las hijas, aunque éstas consiguieron otras ese mismo día.

Para que veas el camino que lleva esta sociedad.

Te quiere,

  Cocatú

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Enrique Delgado Fresán
Traductor, escritor e Ingeniero Químico por la UNAM, con experiencia laboral de más de 40 años en distintas industrias. Como traductor cuenta con una amplia trayectoria. Ha traducido del inglés al español alrededor de 30 obras de teatro de diversos géneros (comedia, drama, musicales), tales como: “El Hombre de La Mancha”, “El Violinista en el Tejado”, “El Reino de la Tierra”, “Sálvese Quien pueda”, “Sabueso” y “Cabaret” entre otras. Cuenta con la Certificación de Perito Traductor del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, con el No. 43 en la lista de Traductores e Intérpretes en Inglés donde en aproximadamente lleva 10 años haciendo traducciones de diferentes tipos. Ha publicado en revistas como “España”, “Mire”, “Aspectos”, “Istmo” y un libro llamado “Los Beatles. Una historia irrepetible”. Es autor de cinco obras teatrales. Ha escrito guiones televisivos para diversos programas. En 2016, la Sociedad General de Escritores de México le otorgó la presea “Caridad Bravo Adams”. Contacto: [email protected]

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