Con el profundo respeto y admiración que los pueblos originarios me inspiran, tengo que expresar mi desacuerdo con el evento de ayer. México es un Estado laico desde la segunda mitad del siglo XIX, a raíz de las Leyes de Reforma impulsadas por Benito Juárez.
Lo anterior significa, entre otras cosas, que la Iglesia y el Estado se manejan por separado y no tengan injerencia entre sí. Si bien es cierto también existe la libertad de culto como lo confirma la Constitución de 1857 tanto en la política como en la educación pública y privada en grado superior, no se puede ni se debe combinar las cosas, ni incluir cultos religiosos en la política ni en el sector privado discriminar por creencias religiosas.
En México cada quién es libre de creer y profesar la religión que a su derecho convenga más, pero la orientación religiosa no puede ingerir en la toma de decisiones. En pocas palabras, la religión en casa, no en la escuela, ni en el trabajo y mucho menos la en la agenda política y así todos respetamos las creencias y preferencias del otro.
Cuando el expresidente Vicente Fox hizo campaña con un estandarte de la Virgen de Guadalupe e hizo pública en medios de comunicación la misa católica a la que asistió antes de tomar protesta como presidente fue duramente criticada por muchos, yo entre ellos, y aplaudido por muchos más como la comunidad católica. No es que yo tenga nada en contra de ninguna religión pero en el entendido de que vivimos en un Estado laico y que él como presidente debía respetar la constitución mexicana y televisando su ceremonia religiosa estaba incurriendo en una falta.
Ayer lo que sucedió en la toma de protesta de la nueva Suprema Corte de Justicia no fue muy diferente. Aun cuando se pretenda visibilizar los usos y costumbres indígenas, cosa que se puede hacer de muchas formas, hacer y transmitir una ceremonia religiosa sea cual sea la religión, es una falta y un desacato a la Constitución mexicana.
Es muy respetable la preferencia de cada quién y la fe que profese pero en un Estado laico por respeto a los profesantes de otras religiones cada quién en la intimidad de su casa o de su comunidad puede participar en la Ceremonia que le parezca, no así en un evento de índole política.
Independientemente, y eso lo sé porque escuché las críticas de expertos en ceremonias, usos y costumbres Mixes, la religión que supuestamente presidió el evento y que seguirán nada tenía que ver con el show mediático con las verdaderas y auténticas ceremonias. Esto de la entrega del bastón de mando más que un acto serio está empezando a parecerse a la película Coco en la que se mezcla un poco de todo: el folklore y la tradición de todos los pueblos originarios. El ministro Hugo Aguilar así como el resto de jueces y magistrados deben dar ejemplo de imparcialidad y atender los estatutos constitucionales es uno de los primeros pasos, mantener su orientación religiosa en privado es una forma de respetar y mostrar igualdad con el resto de la ciudadanía, igual que los otros jueces y magistrados.
La igualdad de género y la ejecución de su trabajo al margen total de nada que tenga que ver más que con la ley y la impartición de justicia es su única obligación.
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