Septiembre sin $

El alza en los precios nos castiga a todos y es una cadena que tarde o temprano nos encuentra por detrás, como un camino de fichas de dominó que cae sin remedio.

6 de septiembre, 2022 festejos patrios mexico

¿Cómo pasó? No lo puedo creer, si el 2021 se me fue volando, ¿qué puedo decir de este año? Siento que anoche estaba estrenando un nuevo calendario y hoy está ya en el noveno mes. ¡Ya vamos en el pozole y los chiles en nogada!

Los mexicanos somos resilientes porque haber avanzado hasta aquí, perdón, pero ha sido un logro inconmensurable, uno de los años más cuesta arriba que la mayoría recordaremos. El presidente de la República, los gobernadores, alcaldes y delegados dan sus informes de gobierno. Todos tenemos distintos datos: ellos los suyos y cada ciudadano los propios. Una cosa muy distinta me dice mi estado de cuenta bancario a lo qué me dicen los números oficiales, aún así sigo sin entender un millón de cosas.

Creo que los mexicanos estamos viviendo una euforia colectiva por recuperar nuestras vidas, por volver a salir, a ver a los amigos, a vivir como solíamos hacerlo, de una forma “normal”, a acercarnos sin miedo, a reírnos sin miedo, a tocarnos sin miedo.

Todos tenemos deudas, de eso no tengo la menor duda. La pandemia nos dejó en números rojos a casi todos; sin embargo, hay una efervescencia en las calles, fiestas, restaurantes a tope, bares y cantinas, para todos los niveles, para todos los presupuestos. Los mexicanos buscamos vacacionar, celebrar, recuperar el tiempo perdido, aunque esto signifique hacer más grande el hueco en nuestros bolsillos.

Las Lauras Zapatas y los Ricardos Anayas del mundo dirán que todo es culpa  de las ayudas sociales que utilizamos para no trabajar y para  despilfarrar en fiestas. Poco entienden que estas personas que con mil quinientos pesos o lo que el gobierno pueda dar en apoyos no alcanza ni para pasajes. 

Los mexicanos estamos trabajando, estamos saliendo desde temprano a buscar la chuleta que nuestras familias esperan en casa. En lo que va del año aumentaron, según datos oficiales del cuarto informe de gobierno, 623 330 nuevos trabajadores en el Seguro Social. Estamos lejos de decir que hemos vuelto a la normalidad, pero es un hecho que aguantamos la tempestad y estamos listos para seguir dando batalla.

Mermados, cansados, muchos con secuelas de COVID, muchos teniendo que empezar de cero nuevamente en sus negocios u oficios pero aquí estamos. Sí es cierto esto que versa nuestro himno nacional “Un soldado en cada hijo te dio” porque aquí estamos presentando armas y listos para volver al frente.

No se parecen en mucho mis ganas de vivir la vida que mi presupuesto semanal para hacerlo. Las cosas están cada vez más caras. Es cierto que no ha subido la gasolina y que el dólar se mantiene estable; sin embargo, la canasta básica, las colegiaturas y los servicios están por las nubes. Todo está carísimo y aun así los que ofrecemos servicios no nos atrevemos a subir nuestros precios por miedo a perder clientela.

Carlos Slim, el hombre más rico de México, desde su inquebrantable salud propone que la jubilación se retrase hasta los 75 años, en un país en el que la esperanza de vida es precisamente esa y en datos de este año El Economista asegura que el promedio bajó cuatro años después de la pandemia y en la que no todo el mundo tiene una salud envidiable, es verdad que muchos adultos mayores ya se ven mermados en su rendimiento físico o padecen de alguna enfermedad.

Propone también que se acorte la jornada laboral y que se hagan turnos de tres días con doce horas, claro, como lo que mejor funciona es el sistema de guarderías y estancias infantiles. Y ya por último, subestima el esfuerzo que hacen los estudiantes universitarios  para presentar una tesis y obtener el título profesional con todos los requisitos que no tienen por qué ser pocos; ingresar a la fuerza laboral de éste y cualquier país requiere de ciudadanos serios y comprometidos, que no se salten los procesos ni escatimen en esfuerzos para demostrar su capacidad y poder después competir por un mejor empleo.

Creo que es momento de ser conscientes, solidarios y no de dientes para afuera, solidarios de verdad, porque a todos nos conviene, todos nos necesitamos. Si no ponemos de nuestra parte, este barco no va a poder hacerse a la mar de nuevo. El alza en los precios nos castiga a todos y es una cadena que tarde o temprano nos encuentra por detrás como un camino de fichas de dominó que cae sin remedio.

No queremos ser un país de pasantes, de trabajadores de medio tiempo. Creo que sería mucho más útil reconsiderar la situación de muchísimas familias en las que solo trabaja el padre y la madre prefiere quedarse en casa al cuidado de los hijos aunque estos ya tengan más de veinte años.

Solamente remando parejo y sin abusos de la clase alta a la clase trabajadora vamos a notar un verdadero avance, pagando sueldos justos, inscribiendo a los trabajadores en el seguro social y dándoles las prestaciones que merecen por ley, pagando impuestos y claros en que estos serán utilizados eficientemente por el gobierno y que esto nos beneficia a todos. Confiando y trabajando, rezando y con el mazo dando como decían las abuelas.

Es tiempo de sumar y dejar de dividir, echar la culpa al discurso político de este gobierno o de los anteriores resulta ya un discurso obsoleto. Al final somos la sociedad civil los únicos que podemos sacar del atolladero a nuestro país, ni lamentándonos, no polarizando, haciendo cada quien su chamba y empujando la carreta sin egoísmos ni falsas pretensiones.

Bueno, eso pienso yo como ciudadana de a pie. ¿Qué piensan ustedes al respecto? ¿Cómo vamos a llegar a final de año? ¿Entendimos la lección o estamos peor que al principio? ¿Nos vamos a dar la mano o volveremos a llenar nuestras casas de cantidades incalculables de papel de baño y víveres sin importar que los demás se queden sin nada?

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Barbara Lejtik
Soy Bárbara Lejtik, Queretana Licenciada en ciencias de la comunicación, columnista, poeta, Mujer de mediana, que busca el punto medio entre la media vida Y la vida a medias, medio entiende y medio olvida que la clase media es como la media talla medio parece medio no convence y las medias tintas a medias permanecen. Facebook: Bárbara Lejtik Twitter: barbarlejtik Instagram: Labarbariux Sitio web: www.barbara Lejtik escribe.com
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