El Emperador de los Estados Unidos

Si te digo que este artículo trata acerca de un hombre mayor, aquejado por padecimientos psiquiátricos graves, con una trayectoria de altas y bajas en los negocios y que se cree el Emperador de los Estados Unidos...

20 de junio, 2025

Si te digo que este artículo trata acerca de un hombre mayor, aquejado por padecimientos psiquiátricos graves, con una trayectoria de altas y bajas en los negocios y que se cree el Emperador de los Estados Unidos de inmediato te vendrá a la cabeza la imagen de una persona, pero te habrás equivocado.

En realidad te he hecho una pequeña trampa y por eso no has acertado. El título completo del individuo en cuestión fue “Emperador de los Estados Unidos y Protector de México”. De haberte dado la información completa, habrías descartado la primera opción y de inmediato habrías sabido que de quien quiero hablarte es de Joshua Abraham Norton, nacido, al parecer, en febrero de 1818 en Londres y que era ciudadano –en cierta forma distinguido– de San Francisco, California.

Supe de su existencia gracias a la fantástica novela Theodoros (1), del escritor rumano Micrea Cārtārescu, que empieza el capítulo 5 con la solemne autoproclamación de Joshua:

“A petición, y por deseo perentorio de una gran mayoría de los ciudadanos de estos Estados Unidos, yo, Joshua Norton, antes de Bahía de Algoa, del Cabo de Buena Esperanza, y ahora por los pasados nueve años y diez meses de San Francisco, California, me declaro y proclamo Emperador de estos Estados Unidos; y en virtud de la autoridad de tal modo investida en mí, por este medio dirijo y ordeno a los representantes de los diferentes Estados de la Unión a constituirse en asamblea en la Sala de Conciertos de esta ciudad, el primer día de febrero próximo, donde se realizarán tales alteraciones en las leyes existentes de la Unión como para mitigar los males bajo los cuales el país está trabajando, y de tal modo justificar la confianza que existe, tanto en el país como en el extranjero, en nuestra estabilidad e integridad” (2).

A partir de ese momento, el buen Joshua de convirtió en el Emperador de los Estados Unidos Norton I. Fue un poco después que complementó su título con «Protector de México» y las razones eran simples: “Dada la incapacidad de los mexicanos de regir sus propios asuntos, yo, Norton I, asumo el papel de Protector de México” (3).

A lo largo de su reinado de veintiún años, promulgó infinidad de decretos –aunque muchos de los que se le atribuyen parecen haber sido escritos en tono de broma por “ciudadanos comunes”–. En uno de ellos, por ejemplo, disolvía el Congreso de los Estados Unidos debido al fraude y la corrupción provocada por las sectas políticas representadas por los partidos.

Llegó a considerar la posibilidad de contraer matrimonio… con la Reina Victoria, con quien, se especula, llegó a intercambiar correspondencia.  

Desde luego que nadie atendía los “actos de gobierno” instruidos por Joshua, sin embargo la comunidad le manifestaba estima y respeto. En los restaurantes le daban de comer sin pagar e incluso le reservaban su lugar en el teatro. Cobraba impuestos que muchos pagaban. Vivía de forma austera y muchas veces las cosas que decía y los decretos que promulgaban si bien eran disparatados, podían leerse desde la ironía como verdaderos problemas sociales. De algún modo ocupó el sitio que en las antiguas cortes tenía el bufón; se burlaba de la sociedad en que vivía a partir de una comicidad, casi seguro involuntaria, que más de una vez debió escocer a las élites norteamericanas denunciadas.

Según la página del Museo de la Ciudad de San Francisco (4), el día de su muerte, el 10 de enero de 1880, el titular de ocho columnas del diario Morning Call fue: “Norton I, por la gracia de Dios, Emperador de los Estados Unidos y Protector de México, partió de esta vida”.

Al día siguiente Norton I fue enterrado en el Cementerio Masónico. A su sepelio asistieron más de diez mil personas y el cortejo fúnebre tuvo una longitud de tres kilómetros.

Wikipedia asegura que su necrológica decía así: «El Emperador Norton no mató a nadie, no robó a nadie, no se apoderó de la patria de nadie. De la mayoría de sus colegas no se puede decir lo mismo.»

Debemos tener cuidado de que en nuestro tiempo no ocurra lo que narra Cārtārescu acerca de Joshua: “Reían por igual los blancos y los negros. De la noche a la mañana, el pequeño comerciante arruinado del barrio judío se convirtió en el héroe de una ciudad en busca de figuras emblemáticas, porque un excéntrico como Norton era el más indicado para causar sensación en todos los periódicos de la Unión” (5).

En tiempos de noticas falsas, de negación de la realidad, de hambre por figuras pendencieras y fuertes, en épocas donde la fama y la celebridad valen por sí mismas y lo que importa es la estridencia y la impostura merece la pena mantenernos atentos para que el ejemplo cómico del Emperador Norton I no se repita de nuevo, ahora como tragedia global.  

Web: www.juancarlosaldir.com

Instagram: jcaldir

Twitter:   @jcaldir  

Facebook:  Juan Carlos Aldir

(1) Cārtārescu, Micrea, Theodoros, Primera Edición, España, Impedimenta, 2024, Págs. 642

(2) Íbidem, Pág. 81

(3) Wikipedia, Joshua A. Norton, Consulta: 2 de mayo de 2025

https://es.wikipedia.org/wiki/Joshua_A._Norton

(4) The Museum of the City of San Francisco, consulta: 2 de mayo de 2025

https://www-sfmuseum-org.translate.goog/hist1/norton.html?_x_tr_sch=http&_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

(5) Cārtārescu, Obra citada, Pág. 82-83

Comentarios


author avatar
Juan Carlos Aldir
Juan Carlos Aldir Licenciado en Filosofía y maestro en Filosofía y crítica de la cultura por la Universidad Intercontinental. Cursó un posgrado en Psicología, en la Escuela de Psicología Transpersonal Integral y el diplomado en Creación Literaria que imparte la Escuela de Escritores de México, SOGEM. Desde muy joven ha participado en diversos talleres literarios y colaborado en diversas publicaciones. En el año 2013 apareció su primera novela, Asesino de muertos, bajo el sello Punto de Lectura. En 2019 Editorial Planeta publicó su segunda novela: Donde empieza la noche. Web: www.juancarlosaldir.com Instagram: jcaldir Twitter: @jcaldir Facebook: Juan Carlos Aldir
Cuba ya vive, se puede afirmar categóricamente, un PERDIDO ESPECIAL 2.0 luego de pasar por el original, acaecido luego del periodo entre 1989 y 1991, que supuso la caída definitiva del bloque comunista, liderado por la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS).

Los líderes cubanos acaban de perder un aliado clave en Maduro

Joseph J. Gonzalez Associate Professor of Global Studies, Appalachian State University Las imágenes de Nicolás Maduro esposado y siendo escoltado a un centro de...

enero 13, 2026
Y María Corina sí llegó

¿Transición en Venezuela?

María Corina Machado fue traicionada y la cúpula chavista persiste intacta.

enero 14, 2026




Más de categoría

Un Trump acorralado es un peligro para México

El orden mundial que conocimos se fue y viviremos tiempos inéditos.

enero 30, 2026

Trump: el orden y el caos

Estremece leer la Carta del Atlántico , firmada en agosto de 1941 por Franklin Delano Roosvelt y Winston Churchill. Los principios...

enero 29, 2026
De Frente Y Claro | LAS CHEROKEE DESTAPAN LA CLOACA EN LA SCJN

De Frente Y Claro | LAS CHEROKEE DESTAPAN LA CLOACA EN LA SCJN

Nada más ad hoc que el dicho “más pronto cae un hablador que un cojo” para entender lo que...

enero 29, 2026
La larga noche de Venezuela y el amanecer posible

La larga noche de Venezuela y el amanecer posible

Los mexicanos debemos ser muy conscientes de los riesgos reales de la sistemática destrucción democrática e institucional que está...

enero 29, 2026