Suelen ser breves, concisos, profundos, abarcan temas morales, éticos, de sabiduría y hasta de vida cotidiana; los proverbios chinos son fundamentales y reflejan la filosofía y cultura milenaria de la China secular. “CHENGYU” en mandarín. Así fue en la reunión entre los presidentes Donald Trump (1946) y XI Jinping (1953) cuando pusieron en práctica dos de ellos: “encontrar solución a los problemas y no problemas a la solución y “cuida siempre que la prudencia hable más fuerte que el orgullo”, la importante reunión entre ambos fue mesurada, cautelosa, reflexiva, pero sobre todo conveniente para las dos hegemonías actuales y para el mundo.
De orígenes muy distintos (no sólo atendiendo a sus países y etnias, mientras que Trump tiene un Bachelor degree en ciencias económicas, pertenece a una familia millonaria del sector inmobiliario y lúdico, se afilio primero al partido demócrata (2001 a 2009) y después al republicano en 2012 (el afirma que desde 1987), es su segundo período como presidente. Xi se gradúo en ingeniería química y luego maestría y doctorado en Leyes y pertenece a una familia de destacados líderes comunistas, fue secretario general del Partido Comunista desde 2012 y presidente de la RPCh desde 2013 y reelecto para un tercer período en 2023.
Trump inició su gira en Malaysia, después en Japón y llegó un día antes a Corea del Sur en el marco de la reunión de la APEC para entrevistarse con el líder chino después de 6 años de no verse personalmente, aunque sí, y mucho, a través de los medios de comunicación y redes sociales. Las expectativas mundiales eran muchas, se dispuso de una sala con mesa de juntas, banderas de ambos países y sistemas de traducción simultánea, primero llego Trump y en menos de un minuto Xi. Un prolongado saludo estrechón de manos que el chino quería terminar, pero su interlocutor no permitía y quien con un semblante sonriente y hasta contento se enfrentaba a la imagen inexpresiva, difusa y hasta distante del líder oriental.
Finalmente, tomaron sus asientos con sus comitivas de 5 o 6 funcionarios y Trump en primer término agradeció la reunión, colmó de halagos a su contraparte y alcanzó inclusive afirmar de su grandeza y liderazgo, aspecto al que el líder chino contestó aseverando y diciendo claramente que para que América sea grande tendrían que llegar a buenos acuerdos en esta ocasión como “primer paso” y muy tenue.
Hay que recordar que en su primer mandato Trump impuso aranceles a productos y servicios provenientes de China debido al gran déficit comercial existente (dichos aranceles el presidente Biden los conservó y algunos hasta incrementó situación que no mejoró el saldo superavitario chino ) en su segundo período incrementa aranceles no sólo a China sino a todo el mundo (incluyendo a sus socios comerciales, México y Canadá ahora primer y segundo socios comerciales y signatarios de un muy exitoso tratado comercial). Las circunstancias han cambiado, hace 6 años China dependía del comercio con USA, ahora no, en este período ha ganado nuevos mercados y dominado bastantes de ellos exportando sus productos a más países que en 2019 y una característica más; el panorama ha cambiado la guerra comercial hoy día es de cadenas de suministro y ya no de productos en el punto de venta, eso lo sabe XI y lo sabe muy bien. por algo estudió ingeniería química, y lo sabe manejar, esas 17 tierras raras como el lantano (para cerámica industrial), cerio (para reducción de catalizadores), praseodimio (para imanes), neodimio (para imanes en motores y energía eólica), prometio (industria nuclear), europio (materiales fosforescentes), gadolinio (industria médica), terbio (aplicaciones de almacenamiento de datos), disprosio (motores de coches eléctricos) e itrio (aplicaciones de alta temperatura), por citar 10 de ellos.
Trump desvió el tema a lo alimentario y se enfocó en las ventas de soja por tres años y más de 150,000 toneladas (planta base alimenticia oriental con alto contenido proteico y aceites saludables) de la cual China es deficitario, Xi regresó a lo de tierras raras y aseguró que si llegaran a un acuerdo y que se darían un año para revisar términos y condiciones. Trump se comprometió a visitarlo en abril 2026. La reunión entre ambos terminó y no se quedaría a las plenarias de la APEC, lo que aprovecho muy bien Xi para brillar los dos días, Hasta se quitó el saco y se le vio sonriente y expresivo.
Para la clausura ya de traje y corbata y adornado él y todos los presentes con la tradicional fandom o banda K-pop coreana color azul, saludó a todos y se despidió, agradeciendo al recién nombrado presidente (junio de 2025) de Corea del Sur, Lee Jae-myung (1963) su hospitalidad y se fue triunfante.
Los términos ahora son otros. Pudimos observar que ambas naciones estuvieron al mismo nivel de hegemonía y de negociación. Ya de regreso a Florida el presidente a bordo del imponente Air Force 1 advirtió que reiniciaría las pruebas nucleares que dejaron de hacerse a fines del siglo pasado, llamando así a una nueva etapa de incertidumbre atómica, ¿para quién fue el mensaje? Rusia lo aclaró de inmediato y China (que ha incrementado sustancialmente su arsenal nuclear) como siempre escucho y vio, pero no hablo. No pienso que haya sido refiriéndose a India, Pakistán o Israel, probablemente si a Corea del Norte.
Qué cierto: “La paciencia es la virtud de los sabios” reza otro CHENGYU.
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