Los opositores del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador rápidamente politizaron la tragedia que afectó a casi un millón de habitantes en los municipios de Acapulco y Coyuca, Guerrero, desde las primeras horas del pasado miércoles. Andrés Manuel respondió a esta provocación y, en lugar de buscar la unidad de todos los mexicanos para enfrentar mejor la situación, etiquetó a sus críticos como conservadores que actúan pensando solo en sus propios intereses y no en los del pueblo.
La primera crítica dirigida al presidente sugirió que su administración no había alertado a los guerrerenses sobre la intensidad con que se les acercaba el huracán Otis. Sin embargo, a las 20:06 horas (hora del centro) del martes 24, cuatro horas antes de que Otis tocara tierra, difundió un mensaje a través de [X] y Facebook que decía: “Atención a toda la población de la Costa Grande de Guerrero: Según la información disponible, se pronostica que el huracán Otis ingresará al territorio con categoría 5 entre Acapulco y Técpan de Galeana de 4 a 6 de la mañana. Están activos el Plan DN-III-E y el Plan Marina, en coordinación con el gobierno del estado. Les instamos a trasladarse a refugios y permanecer en lugares seguros, alejados de ríos, arroyos y barrancas. Estén alerta y no se confíen. Estamos monitoreando la situación”.
Ante esta acusación, AMLO reaccionó afirmando que sí había advertido a la población. Pero la realidad es que, aparte de su mensaje, ni su gobierno ni las autoridades de Guerrero y Acapulco hicieron un esfuerzo significativo para alertar a la gente con antelación sobre el peligro inminente. Además, su comunicado en redes sociales se difundió cinco horas después de que el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos reportara que Otis había intensificado “rápidamente” a un huracán categoría 4 “extremadamente peligroso”, y que impactaría esa misma noche o la madrugada del día siguiente.
En resumen, el mensaje presidencial no transmitió con suficiente énfasis la gravedad de la situación y se emitió cuando el tiempo para actuar ya era escaso.
Desde el miércoles, los gobiernos federal, estatal y municipal han sido señalados por una respuesta lenta e inadecuada. Hasta el día de hoy, decenas de miles de personas continúan sin acceso a alimentos, agua o refugio. Hay informes que indican que algunos funcionarios estatales y miembros de la Guardia Nacional han malversado o vendido suministros de ayuda.
Es evidente que los soldados y la Guardia Nacional no han podido detener a los criminales que han saqueado tiendas, departamentos y hogares. Existen vídeos que muestran a miembros de la Guardia Nacional deteniendo a saqueadores y luego liberándolos con lo robado.
También se ha evidenciado una falta de coordinación entre el gobierno y organizaciones de ayuda, tanto locales como internacionales. Al parecer, el gobierno de la 4T intentó distribuir la ayuda de estas entidades como si fuera propia, sin darles el reconocimiento debido.
La tragedia causada por Otis representó una oportunidad para que Andrés Manuel uniera al país. Al no hacerlo, podría haber dejado pasar su última oportunidad para lograrlo. Es una lástima que esa sea parte de su legado.
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