El Cato Institute, un centro de pensamiento con sede en la capital estadounidense, Washington D.C., se fundó en 1977 y se ha distinguido por defender políticas públicas arraigadas en el libertarianismo. Promueve la libertad individual, un gobierno que no sobrepase sus límites, la libre competencia en los mercados y la paz como principio rector. Es un actor importante en el mundo de los think tanks y el debate político en Estados Unidos, particularmente en la promoción de ideas y políticas libertarias.
Cada año, difunde su Índice de Libertad Humana (ILH) y ayer dio a conocer su ILH 2023 que utiliza 86 indicadores distintos de libertad personal y económica, abarcando 165 jurisdicciones y representando el 98.8% de la población mundial. La amplitud de este estudio es impresionante y la metodología parece robusta, proporcionando una mirada exhaustiva a las tendencias globales de libertad.
Los datos que presenta el ILH muestran que nos enfrentamos a un panorama global que debe preocuparnos. El informe es claro al señalar una caída significativa en la libertad humana después de la pandemia de COVID-19. Esta disminución, que afecta desde el estado de derecho hasta la libertad de comercio, es un reflejo del impacto que han tenido las medidas restrictivas adoptadas globalmente. Es claro que estas medidas han sacrificado la libertad en nombre de la seguridad.
Esta tendencia a la baja no es nueva y se ha venido gestando desde 2007. La libertad global en 2021 está incluso por debajo de los niveles del año 2000.
La distribución de la libertad es otro aspecto crucial. Solo un 13.8% de la población mundial goza del más alto nivel de libertad, mientras que un alarmante 37.6% se encuentra en el extremo opuesto. Estas cifras nos hablan de una desigualdad profunda y de la necesidad de replantear nuestras políticas y estrategias a nivel mundial.
Desde el punto de vista económico, el ILH establece una correlación directa entre libertad y prosperidad económica. Esto no solo valida la importancia de la libertad como valor intrínseco, sino que también subraya su papel fundamental en el desarrollo económico.
El vínculo entre democracia y libertad es innegable según el informe, y todos debemos trabajar para preservar y fomentar la libertad como pilar fundamental de cualquier sociedad democrática.
La correlación entre democracia y libertad queda demostrada al ver qué países ocupan los primeros 10 lugares en el ILH (en orden descendente): Suiza, Nueva Zelanda, Dinamarca, Irlanda, Estonia, Suecia, Islandia, Luxemburgo, Finlandia y Noruega.
México ocupa el lugar 95 dentro del ILH, el mismo que en el ILH 2022. En una escala de 0 a 10, donde mientras más alta es la calificación, mayor es la libertad, nuestro país obtiene 6.22 en libertad personal, 7.02 en libertad económica y 6.55 en libertad humana.
El Índice de Libertad Humana 2023 no solo nos presenta datos y estadísticas; nos ofrece un espejo en el que debemos mirarnos para entender mejor hacia dónde estamos avanzando (o retrocediendo) en términos de libertad y derechos humanos. Como siempre digo, es fundamental estar informados para poder actuar y, en este caso, el ILH nos da las herramientas para hacerlo.
El ILH 2023 está disponible en www.cato.org/human-freedom-index/2023.
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