Culiacán, Sinaloa, fue atacada el jueves por cientos de sicarios pertenecientes al Cártel de Sinaloa y bandas aliadas cuando una treintena de policías ministeriales militares pretendieron arrestar a Ovidio “El Ratón” Guzmán, hijo del encarcelado exjefe del cártel, Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Las diversas versiones que se proporcionaron de lo ocurrido generaron confusión en gran parte del público.
La primera es la que dio el jueves en la noche el Secretario de Seguridad Pública Alfonso Durazo, quien entre otras cosas dijo: “una patrulla integrada por 30 elementos de la Guardia Nacional y SEDENA se encontraba realizando un patrullaje… cuando fueron agredidos desde una vivienda. El personal de la patrulla repelió la agresión y tomó control de la vivienda localizando en su interior a cuatro ocupantes… se identificó a uno de ellos como Ovidio Guzmán López…”.
La segunda versión la dio AMLO el viernes en su conferencia de prensa cuando dijo que “se trató de un operativo que llevó a cabo el Ejército a partir de una orden de aprehensión de un presunto delincuente”.
Las dos versiones obligan a formular estas preguntas: ¿La violencia empezó cuando los militares fueron agredidos mientras patrullaban la zona o cuando llegaron a arrestar a Ovidio Guzmán por órdenes de un juez?
El viernes, después de la conferencia de prensa presidencial, los integrantes del Gabinete de Seguridad ofrecieron otra conferencia de prensa para explicar más ampliamente lo que sucedió el día anterior.
Sandoval explicó que “se trató de una acción directa para la captura de un presunto delincuente al contar con orden de aprehensión provisional con fines de extradición emitida por un juez federal”. Añadió que el grupo conformado por policías ministeriales militares y guardias nacionales, “en un afán de obtener resultados positivos, actuó de manera precipitada con deficiente planeación, así como falta de previsión sobre las consecuencias de la intervención, omitiendo además obtener el consenso de sus mandos superiores” y sin contar con la orden de cateo necesaria”.
Con base en los hechos y la información proporcionada puede deducirse que:
- El jueves en la noche el Gabinete de Seguridad no tenía una idea clara de lo que sucedió.
- Los responsables de arrestar a Ovidio Guzmán omitieron “obtener el consenso de sus mandos superiores”.
- Los dos puntos anteriores permiten suponer que son defectuosas las comunicaciones entre los distintos niveles del Ejército y la Guardia Nacional.
- Los soldados, guardias nacionales y policías estatales en Culiacán no son suficientes para enfrentar un ataque coordinado de sicarios del Cártel de Sinaloa.
- Ovidio Guzmán fue dejado en libertad para que los sicarios no mataran a más civiles, militares y policías.
- Las instalaciones militares, por lo menos las de Culiacán, son sumamente vulnerables.
- Los capos de otras bandas criminales pueden tratar de emular en diversas ciudades lo que hicieron el jueves los del Cártel de Sinaloa.
- Si ocurriera otro ataque similar, la credibilidad presidencial se desplomaría.
- Hasta el momento ha fracasado la estrategia pacifista de AMLO para enfrentar a la delincuencia organizada. Los índices de criminalidad lo demuestran contundentemente.
Twitter: @ruizhealy
Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy
Instagram: ruizhealy
Sitio: ruizhealytimes.com
Guanajuato vs. Sinaloa: Contrastes de la IED
El ataque en un campo de fútbol en Salamanca, Guanajuato, que dejó 11 fallecidos el 25 de enero; el...
enero 30, 2026
Entregas y cobros frenan el e-commerce
El comercio electrónico no avanza por inercia ni por el número de transacciones, sino cuando hay detrás un ecosistema...
enero 29, 2026
El silencio de Pemex huele a presión
El lunes pasado, la agencia de noticias Bloomberg informó que Pemex canceló un embarque de crudo con destino a...
enero 28, 2026
Las dos versiones de la seguridad
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) que el INEGI dio a conocer el viernes pasado vuelve a...
enero 27, 2026