“Lo que Donald Trump, Vladimir Putin y Viktor Orbán entienden sobre tu cerebro – ¿Por qué algunas personas que apoyan a Trump también terminan creyendo teorías de conspiración?” es el título del artículo escrito por Marcel Danesi, profesor de semiótica y antropología lingüística en la Universidad de Toronto, publicado el 30 de julio pasado en la revista digital politico.com.
Danesi, autor de más de una docena de libros, algunos dedicados al tema de la mentira, como Politics, Lies and Conspiracy Theories (Routldege, 2023) o The Art of the Lie (Prometheus Books, 2020), afirma que figuras políticas destacadas, incluidos Trump, Orbán de Hungría y Putin, han demostrado ser expertos en usar el lenguaje y las metáforas que deshumanizan para esparcir odio, jugar con las emociones y sembrar divisiones. Igual que los nazis que tildaban a ciertos grupos de “reptiles” o “parásitos”. Estas tácticas buscan manipular nuestra percepción.
Añade que el poder de estas palabras se encuentra en su capacidad para resonar con las emociones del oyente, especialmente aquel que es siente miedo o incertidumbre, ya sea por crisis económicas o por prejuicios arraigados. Este tipo de retórica puede alterar nuestra forma de pensar, predisponiéndonos a aceptar falsedades más grandes.
Explica que las investigaciones muestran que una vez que nuestra mente se adapta a esta lógica, resistimos el cambio. De hecho, quienes se sumergen en teorías conspirativas tienden a fortalecer ciertas conexiones cerebrales, complicando la posibilidad de reconsiderar sus creencias. Así, aquellos ya influenciados por tales metáforas, al enfrentar una teoría que resuena con sus creencias, son más susceptibles a aceptarla.
El autor proporciona varios ejemplos de lo que señala:
Orbán, en 2016, etiquetó a los refugiados como veneno, los supremacistas blancos que en 2017 se manifestaron en Charlottesville utilizaron metáforas animales para sembrar odio y Putin acusó a los dirigentes de Ucrania de ser nazis para justificar su invasión del país.
También menciona la proliferación de teorías conspirativas, como las difundidas por Trump a través de QAnon, que culminaron en el atentado al Capitolio en 2021. Estas narrativas potencian las inseguridades de muchos, llevándolos a adoptar tales ideas.
Danesi explica que no tenemos por qué caer en las redes de los demagogos y populistas que buscan envenenarnos y dividirnos. Para él, el entrenamiento cerebral y un pensamiento crítico robusto son antídotos contra la manipulación. Aquellos que son más escépticos no suelen ser atrapados por el miedo. Pero una vez que alguien abraza una mentira, rechaza pruebas contrarias y busca respaldar su visión. Y esta resistencia al cambio solo favorece a líderes autoritarios.
El experto acepta que cambiar la opinión de alguien completamente convencido es una tarea titánica. Es posible que el cerebro se reajuste y la verdad prevalezca, pero para ello se necesita un cambio considerable de la realidad.
Después de leer a Danesi entiendo mejor por qué tantos creen en lo que dicen el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus más feroces opositores. Como el escéptico que soy, no me he dejado atrapar ni por unos ni por otros.
Vale la pena leer el artículo que está en https://tinyurl.com/2efnba3w
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