Mercados y más mercados

Como cada lunes, Manuel Torres Rivera reflexiona sobre el impacto de las políticas populistas en la economía de México.

11 de julio, 2022 mercados-financieros

En el espacio anterior se comentó un cierto despertar a mercados de componentes y no de productos terminados. México despertaba a esa escena después de la Segunda Guerra Mundial; la infraestructura necesaria para reconstruir ciudades enteras abría las puertas para el acero mexicano, entre otras necesidades que la demanda europea precisaba. Tal vez despertar aluda a una composición que gramaticalmente dejaba en pasmo a una nación silente. Desde luego no es el caso, México reaccionaba a la oportunidad. Si el milagro mexicano que daba inicio a una era de crecimiento sostenido no es suficiente explicación, podemos buscarla en un modelo disciplinario de inversión pública y privada y en una invitación al capital sin control accionario si este provenía del exterior. 

En esos años se cimentaba la soberanía nacional, vigente desde 1824 y el dato no es menor dado un historial crediticio impecable de una nación desde su independencia. Desde luego, la lección era bipartita; la acción gubernamental dirimía su actuación pasiva en la capitalización y los agentes productivos en su operación y riesgo. En este punto es conveniente aclarar que las decisiones compartidas en el riesgo ya llevaban por anticipado la consecución de mercado por parte del agente productivo. Esto quiere decir que la demanda era si no una garantía, era no obstante, el impulso inicial de la asunción de riesgo y capitalización. En menos palabras, existía un mercado. 

Ahora bien, las oportunidades de mercado se significaban en la demanda; si en ese momento existían los valores necesarios en materia de producción en el país, el proyecto tenía viabilidad. Seguía el camino de los costos, los tangibles e intangibles por igual y las contingencias, sin excluir traslados por mar en su gran mayoría y aseguramiento y naturalmente tiempos de entrega. El panorama no era sencillo pero el respaldo del Estado resultaba crucial. Podemos detener este momento en esa historia reciente para entender el significado de contratos significativos con avales gubernamentales, exposiciones de motivos y planes de negocios que incluían un proteccionismo de la época en aranceles y tarifas, amén de inspecciones. 

Unos años pasaron en esta rutina del lado de la demanda; en algún punto las cosas tenían que cambiar, la industrialización avanzaba en los años cincuenta y sesenta. Europa retomaba su rumbo productivo. La paz brindaba oportunidades para toda nación atenta a esa demanda que se comenta. Con los ciclos productivos en marcha, la oferta hizo sus primeras apariciones con manufactura terminada en laminado principalmente; inmediatamente la producción automotriz hizo provecho de las economías de escala para la exportación de automóviles.  A esta industria le siguió la agrícola con maquinaria novedosa hasta llegar a las de mayor escala, las líneas de producción. 

Resulta muy complicado trazar una línea en el proceso de transformación de la demanda a la oferta. Tal vez resulte más sencillo imaginar un equilibrio en ambas para procurar imparcialidad y paralelismo en las vías de la industrialización, especialmente de la Europa occidental y la Unión Americana. Los conflictos bélicos, aislados del orden mundial coadyuvaron al desarrollo de tecnología motriz y derivados. La economía de guerra disfrazaba intenciones no solamente de dominio, de captura de mercados. Funcionó por muchos años, habrá que admitirlo; si existió cierta complicidad del mundo libre por las oportunidades de abasto desde perecederos hasta acero y petróleo, pues el tiempo ha dado cuenta en esa dilución que cubre todo espectro imperial, con tal de conservar la paz mundial en la mayor parte del orbe. 

Una gran mayoría de brotes dispersos y conflictos fueron apagados; surgía la preponderancia de las Naciones Unidas y organismos financieros internacionales para ponderar y arbitrar. Las diferencias enmarcaban ventajas regionales y climáticas. Las diferencias raciales se apagaban al término de la década de los años sesenta. La inclusión sentaba oportunidades desiguales pero el trazo no tenía retorno. Los salarios iniciaban conflictos que amparaban sindicatos y regulaciones. La mano de obra acomodaba preferencias e incitaba a la búsqueda en otras fronteras. Daba inicio la transferencia de tecnología y “know How” y en esa búsqueda daba inicio la globalidad que conformaría economías de mercado. 

Este primer inicio daba margen a transferencias reales de riqueza, significando esto que la producción terminada, por ejemplo, automóviles, no reunía ningún agregado de valor en el país adquirente. El pago entonces era riqueza transferida al país exportador, sin ningún beneficio para el importador. Era preciso cambiar las reglas, pero ello significaba la movilidad de partes para el ensamble. Entender y adoptar este proceso tomó tiempo; hoy no existe una gran escala de productos terminados en los anales del comercio internacional. Las naciones desde luego, ante la apertura de fronteras, diseñaron bloques comerciales para proteger sus alternativas de competencia. México tomó esta iniciativa en 1994 con las dos potencias del norte. 

Desde luego hemos comentado en este espacio un pensamiento que detiene estas premisas de captación de mercados y revierte el pensamiento imperante en la globalidad al asumir prácticas monopólicas y auto-sustentables como fórmula y proyecto de nación en una era en la que naturalmente este pensamiento es improcedente. Esta postura naturalmente enfrenta la marcha de décadas de agentes productivos que han construido mercados internos y externos. El problema no radica en la búsqueda y captura de mercados por los agentes productivos, el problema es la concepción que se crea desde el poder para lidiar con reglas de competencia y con el uso y distribución de recursos de la nación. La incursión en el gasto público que hace las veces de inversión pública trastoca la dinámica y equilibrio del ahorro y la inversión. 

Entonces sucede lo contrario a la invitación del capital. La asunción de renglones de gasto público para obra sin demanda invade el desarrollo de infraestructura con demanda. Explicado en términos sencillos, el gobierno agota las posibilidades de producción coordinada con el estímulo de la oferta en la producción para anticipar demanda de bienes y servicios por igual. Esta detención o captura de la posible inversión pública crea un estanco en la producción, la demanda se desboca a los bienes necesarios y surge, por la incipiente oferta, un proceso inflacionario. 

Tenemos un gobierno pasivo, un gobierno que contempla un sinfín de inversión no productiva, un gobierno que jamás impulsaría la conquista, creación, descubrimiento de nichos y oportunidades de mercado. Un gobierno que jamás pensaría en labores coordinadas con los sectores productivos. La única salida para este marasmo sexenal sería mercados y más mercados…

Comentarios


author avatar
Manuel Torres Rivera
Manuel Torres Rivera es egresado de la UNAM, de la Escuela de Contaduría Pública. También estudió Economía y recibió un grado de Master of Business Administration de la Universidad de Tulane. Ha dedicado gran parte de su vida profesional a la docencia y la consultoría. Es socio de Formación y Desarrollo Clave. Tiene pasión por el alpinismo y ha recorrido buena parte del mundo en esta actividad. También por los caballos. Ha colaborado en el programa de Eduardo Ruiz–Healy.
PEMEX nació en 1938 en un ambiente de negocios tan incierto como el de hoy en día; cuando terminaron Los Locos Años 20 con su carga de cambios institucionales y organizativos tales como los de las reformas roosvelianas desafiantes de las normas establecidas embalada en la creatividad propia del tremendo y mortífero holocausto que se aproximaba. Dio sus primeros pasos contextualizado por la conflagración internacional, pero particularmente comprometido con el corporativismo de Lázaro Cárdenas. Cuando comenzó a pisar esta tierra, también internalizó el modelo mental compartido del Nacionalismo Revolucionario derivado de la cultura mestiza; por lo que fomentó la xenofobia como daño colateral acompañante de la promesa del progreso independiente. Vivió una infancia cobijada por la desgracia ajena de los países beligerantes, porque en 1939 las ventas al exterior de PEMEX representaron casi la mitad (49%) de los ingresos por la exportación correspondiente. Este infante, se ilusionó con la soberanía nacional duradera e imperturbable que produjo el espejismo del Nacionalismo Revolucionario por obra del chovinismo creyente en una identidad nacional patriotera. Se desarrolló durante 1946/1970 sobredimensionando los costos de producción especialmente en las regiones de Tamaulipas y Veracruz. Su estilo de desarrollo fue el Desarrollo Estabilizador mediante el agrandamiento de la demanda interna a causa de un PIB mismo período en promedio anual de 6.2%. Entonces se institucionalizó la economía rentista gracias a una renta petrolera usufructuada en primer lugar por la oligarquía del mismo género; y luego por los empresarios segundones; y después por los consumidores. La gasolina más barata del mundo debilitó su musculatura mediante el subsidio gubernamental que repercutió negativamente en las finanzas públicas porque si los impuestos petroleros representaron en 1940 el 15% de los ingresos fiscales, en 1970 personificaron solamente el 3%. Haciendo caso de los preceptos liberales, se inició el empobrecimiento del Estado, al mismo tiempo que el enriquecimiento del mercado rentista. El Desarrollo Estabilizador institucionalizó y organizó una sociedad de cazadores de rentas que, esta sí, fue perdurable en la realidad donde el Gran Zombi viviente paseó tranquila y distendidamente. Empobrecimiento del Estado que cavó la sepultura con las palas de la deuda pública y el déficit fiscal para que el zombi pudiera hacer la siesta como complemento integrativo de su paseo. Durante la Docena Trágica de Echeverría y López Portillo, cayó del cielo el mejoramiento de los términos del intercambio, el cual dibujó una sonrisa en el habitualmente circunspecto y algo arrugado Gran Zombi. Pero en 1982 se le borró completamente la sonrisa, porque el precio promedio de petróleo bruto exportado cayó abruptamente a 28.69 dólares. De todas maneras, la economía mexicana se petrolizó iniciando un juego suma cero donde lo que ganaban los cazadores de rentas (algunos de estos multimillonarios), lo perdía el Gran Zombi que le hizo pagar los platos rotos al gobierno dentro de un proceso llamado socialización de pérdidas y privatización de los beneficios. Sin que ello significara matar al Gran Zombi, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas le aplicaron el tratamiento del Ajuste Estructural para confort de su burocracia sindical. Ocurrido en 2001, el Pemexgate consistió en un desvío millonario de fondos del sindicato petrolero, cuyo dinero fue a parar a la campaña presidencial de Francisco Labastida, candidato del PRI en las elecciones del 2000. El Ajuste Estructural terminó por premiar a los líderes de la burocracia sindical, los cuales financiaron la campaña electoral del PRI - todavía partido de Estado - cuyo eje económico esencial fue el Gran Zombi. Al cabo de su senectud, el Gran Zombi registró veintidós años de pérdidas financieras. Los apoyos financieros al mismo durante el actual sexenio sumarán 1.49 billones de pesos. A pesar de esta cuantiosa ayuda gubernamental, el Gran Zombi sigue siendo el más endeudado del mundo con 105.836 millones de dólares. Aplicando una vez más, la política de subsidios globales, pero no puntuales, el gobierno está subsidiando el 35% del costo de la gasolina para beneficiar: (1) a la oligarquía rentista; (2) a los empresarios rentistas segundones; (3) a los consumidores; es decir: para apalancar al auto refuerzo del rentismo nacional. En tanto que fiel sucesora de AMLO, Claudia Sheinbaum no le tocará ni un pelo al Gran Zombi. Si se desentiende de esta fidelidad; será otro cantar.

PEMEX Y SENER CON MODELOS DE CONTRATOS OBSOLETOS

¿No sería posible replantear esta estrategia, como lo ha hecho Venezuela, para que la Secretaría de Energía pueda adaptar el modelo de...

enero 23, 2026
Los niños que dispersó la violencia

De Frente Y Claro | LA POBREZA INFANTIL EN MÉXICO

Enormemente triste y mucho más preocupante es lo que viven y enfrentarán lo más preciado de nuestra sociedad: los niños y los...

enero 8, 2026




Más de categoría

¿Y qué ha pasado con el Hipódromo…?

Así pues, hoy, la industria hípica enfrenta una crisis que, sin intervención oportuna, podría derivar en su colapso definitivo.

enero 30, 2026
PEMEX nació en 1938 en un ambiente de negocios tan incierto como el de hoy en día; cuando terminaron Los Locos Años 20 con su carga de cambios institucionales y organizativos tales como los de las reformas roosvelianas desafiantes de las normas establecidas embalada en la creatividad propia del tremendo y mortífero holocausto que se aproximaba. Dio sus primeros pasos contextualizado por la conflagración internacional, pero particularmente comprometido con el corporativismo de Lázaro Cárdenas. Cuando comenzó a pisar esta tierra, también internalizó el modelo mental compartido del Nacionalismo Revolucionario derivado de la cultura mestiza; por lo que fomentó la xenofobia como daño colateral acompañante de la promesa del progreso independiente. Vivió una infancia cobijada por la desgracia ajena de los países beligerantes, porque en 1939 las ventas al exterior de PEMEX representaron casi la mitad (49%) de los ingresos por la exportación correspondiente. Este infante, se ilusionó con la soberanía nacional duradera e imperturbable que produjo el espejismo del Nacionalismo Revolucionario por obra del chovinismo creyente en una identidad nacional patriotera. Se desarrolló durante 1946/1970 sobredimensionando los costos de producción especialmente en las regiones de Tamaulipas y Veracruz. Su estilo de desarrollo fue el Desarrollo Estabilizador mediante el agrandamiento de la demanda interna a causa de un PIB mismo período en promedio anual de 6.2%. Entonces se institucionalizó la economía rentista gracias a una renta petrolera usufructuada en primer lugar por la oligarquía del mismo género; y luego por los empresarios segundones; y después por los consumidores. La gasolina más barata del mundo debilitó su musculatura mediante el subsidio gubernamental que repercutió negativamente en las finanzas públicas porque si los impuestos petroleros representaron en 1940 el 15% de los ingresos fiscales, en 1970 personificaron solamente el 3%. Haciendo caso de los preceptos liberales, se inició el empobrecimiento del Estado, al mismo tiempo que el enriquecimiento del mercado rentista. El Desarrollo Estabilizador institucionalizó y organizó una sociedad de cazadores de rentas que, esta sí, fue perdurable en la realidad donde el Gran Zombi viviente paseó tranquila y distendidamente. Empobrecimiento del Estado que cavó la sepultura con las palas de la deuda pública y el déficit fiscal para que el zombi pudiera hacer la siesta como complemento integrativo de su paseo. Durante la Docena Trágica de Echeverría y López Portillo, cayó del cielo el mejoramiento de los términos del intercambio, el cual dibujó una sonrisa en el habitualmente circunspecto y algo arrugado Gran Zombi. Pero en 1982 se le borró completamente la sonrisa, porque el precio promedio de petróleo bruto exportado cayó abruptamente a 28.69 dólares. De todas maneras, la economía mexicana se petrolizó iniciando un juego suma cero donde lo que ganaban los cazadores de rentas (algunos de estos multimillonarios), lo perdía el Gran Zombi que le hizo pagar los platos rotos al gobierno dentro de un proceso llamado socialización de pérdidas y privatización de los beneficios. Sin que ello significara matar al Gran Zombi, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas le aplicaron el tratamiento del Ajuste Estructural para confort de su burocracia sindical. Ocurrido en 2001, el Pemexgate consistió en un desvío millonario de fondos del sindicato petrolero, cuyo dinero fue a parar a la campaña presidencial de Francisco Labastida, candidato del PRI en las elecciones del 2000. El Ajuste Estructural terminó por premiar a los líderes de la burocracia sindical, los cuales financiaron la campaña electoral del PRI - todavía partido de Estado - cuyo eje económico esencial fue el Gran Zombi. Al cabo de su senectud, el Gran Zombi registró veintidós años de pérdidas financieras. Los apoyos financieros al mismo durante el actual sexenio sumarán 1.49 billones de pesos. A pesar de esta cuantiosa ayuda gubernamental, el Gran Zombi sigue siendo el más endeudado del mundo con 105.836 millones de dólares. Aplicando una vez más, la política de subsidios globales, pero no puntuales, el gobierno está subsidiando el 35% del costo de la gasolina para beneficiar: (1) a la oligarquía rentista; (2) a los empresarios rentistas segundones; (3) a los consumidores; es decir: para apalancar al auto refuerzo del rentismo nacional. En tanto que fiel sucesora de AMLO, Claudia Sheinbaum no le tocará ni un pelo al Gran Zombi. Si se desentiende de esta fidelidad; será otro cantar.

PEMEX Y SENER CON MODELOS DE CONTRATOS OBSOLETOS

¿No sería posible replantear esta estrategia, como lo ha hecho Venezuela, para que la Secretaría de Energía pueda adaptar...

enero 23, 2026
Evolución y tradición de la Feria de León 2026

Evolución y tradición de la Feria de León 2026

El pasado 9 de enero de 2026, la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, asistió a la...

enero 21, 2026

‘Marketing’ en tiempo real: de la sudadera de Maduro al montacargas del Louvre

Ana Mancera Rueda Profesora Titular de Lengua Española (Facultad de Filología), Universidad de Sevilla La detención de Nicolás Maduro...

enero 14, 2026