La economía rentista de la gentrificación

Este artículo enfoca a la gentrificación como un espacio urbano donde florece la economía rentista.

6 de agosto, 2025 La economía rentista de la gentrificación

La gentrificación es un proceso de transformación de un ámbito urbano deteriorado; o en declive; a partir de la preconstrucción o rehabilitación edificatoria con mayores alturas que las existentes; la cual provoca un aumento de los alquileres o del coste habitacional correspondientes. El coste habitacional se incrementa cuando; por ejemplo; el abarrotero de la colonia Roma aumenta el precio de los gansitos o de la coca cola porque los nuevos vecinos adinerados lo pagan sin chistar.

La gentrificación también es una rehabilitación urbanística y social de una zona deprimida o deteriorada, la cual provoca un desplazamiento de los vecinos empobrecidos del barrio por otros nacionales o extranjeros, pero de un nivel social y económico más alto, particularmente en cuanto a la escala de ingresos. 

La economía de rentas   o   rentista (rent-seeking society en inglés;  économie rentière en francés), es un régimen económico basado en la captura de rentas, cuyo agente gentrificador se comporta como un cazador de rentas, el cual instrumenta un comportamiento extractivo propio de la mentalidad minera. En esta lógica de acción colectiva, la obtención de ganancias de productividad no constituye la motivación básica de los agentes gentrificadores, sino el usufructo de las rentas. 

En la economía rentista, la utilización de los recursos beneficia superlativamente a la élite del mismo género, aunque redunde en una disminución relativa del producto total, a causa de que su régimen de producción distribución y consumo es ineficiente en la macroeconomía, e ineficaz en la microeconomía. La gentrificación de varias colonias de la Ciudad de México más las de otros lugares del territorio azteca, repercuten en la macroeconomía nacional; mientras que el desempeño de la empresa constructora XX hace lo propio en la microeconomía.

Desde fines del siglo XVII, Ricardo aclaró que la renta no es una remuneración del capital, sino una apropiación de los resultados de la producción; por lo que los alquileres o los precios de venta de la zona gentrificada no remuneran las edificaciones, sino que constituyen un sobre beneficio rentista.

 En los finales del siglo XIX, Henry George puso en claro que cualesquiera sean el nivel, la extensión, la localización o la densidad urbana del área gentrificada; el total de los ingresos por alquileres o ventas son fagocitados por la captura de rentas. 

En 1974, Anne Krueger disertó sobre el hecho de que las economías emergentes y sumergidas anteponían la captura de rentas al desarrollo de las ganancias de productividad susceptibles de hacer crecer al capital productivo y a la productividad factorial. La prácticamente nula tasa de las ganancias de productividad  (evolución en el tiempo;  habitualmente un año; de la medida de la productividad)  de la economía mexicana territorio de las áreas gentrificadas, demuestra claramente cómo los propietarios gentrificadores anteponen la captura de rentas al desarrollo de las ganancias de productividad.

En vez de desarrollar las ganancias de la productividad;  los cazadores de rentas gentrificadoras montan un juego de suma cero mediante la captura correspondiente. La captura de rentas inmobiliarias por alquileres o ventas se refiere al costo de oportunidad de reducir las actividades productivas internas a causa de las rentas capturadas con respecto a los recursos escasos de la nación. Este usufructo improductivo perjudica notoriamente al desarrollo de la ventaja competitiva nacional de una economía sumergida como la de México, porque desfoga en un crecimiento del producto muy escaso que perpetúa su hundimiento, pero no logra ninguna elevación de éste.

En “El nuevo siglo político” de 2016, Alain Touraine reiteró lo que nos enseñó James Buchanan en 1975 en “The Limits of Liberty: Between Anarchy and Leviathan”, y la legión de economistas de la Escuela de la Elección Pública; o sea que el capitalismo occidental del México gentrificado deviene cada vez más rentista,  al mismo tiempo que cada vez menos productivo. 

En 2025, la gentrificación de la Ciudad de México abre una formidable área de rentabilidad para los cazadores de rentas; insistimos; nacionales o extranjeros…¿por qué?: porque las instituciones y organizaciones rentistas no tienen ni patria ni raza; mal que les pese a los xenófobos racistas.

El Buen Fin 2025 ya tiene fecha: las novedades que marcarán la diferencia 

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Fernando Jeannot
Fernando Jeannot es profesor investigador del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco e Investigador Nacional. Cuenta con varias publicaciones tales como: “Estancamiento y recuperación once años después” (2020), “La mundialización del capitalismo improductivo” (2014), “Las instituciones del capitalismo occidental. Eficiencia e ineficiencia adaptativa” (2010), entre otras.
PEMEX nació en 1938 en un ambiente de negocios tan incierto como el de hoy en día; cuando terminaron Los Locos Años 20 con su carga de cambios institucionales y organizativos tales como los de las reformas roosvelianas desafiantes de las normas establecidas embalada en la creatividad propia del tremendo y mortífero holocausto que se aproximaba. Dio sus primeros pasos contextualizado por la conflagración internacional, pero particularmente comprometido con el corporativismo de Lázaro Cárdenas. Cuando comenzó a pisar esta tierra, también internalizó el modelo mental compartido del Nacionalismo Revolucionario derivado de la cultura mestiza; por lo que fomentó la xenofobia como daño colateral acompañante de la promesa del progreso independiente. Vivió una infancia cobijada por la desgracia ajena de los países beligerantes, porque en 1939 las ventas al exterior de PEMEX representaron casi la mitad (49%) de los ingresos por la exportación correspondiente. Este infante, se ilusionó con la soberanía nacional duradera e imperturbable que produjo el espejismo del Nacionalismo Revolucionario por obra del chovinismo creyente en una identidad nacional patriotera. Se desarrolló durante 1946/1970 sobredimensionando los costos de producción especialmente en las regiones de Tamaulipas y Veracruz. Su estilo de desarrollo fue el Desarrollo Estabilizador mediante el agrandamiento de la demanda interna a causa de un PIB mismo período en promedio anual de 6.2%. Entonces se institucionalizó la economía rentista gracias a una renta petrolera usufructuada en primer lugar por la oligarquía del mismo género; y luego por los empresarios segundones; y después por los consumidores. La gasolina más barata del mundo debilitó su musculatura mediante el subsidio gubernamental que repercutió negativamente en las finanzas públicas porque si los impuestos petroleros representaron en 1940 el 15% de los ingresos fiscales, en 1970 personificaron solamente el 3%. Haciendo caso de los preceptos liberales, se inició el empobrecimiento del Estado, al mismo tiempo que el enriquecimiento del mercado rentista. El Desarrollo Estabilizador institucionalizó y organizó una sociedad de cazadores de rentas que, esta sí, fue perdurable en la realidad donde el Gran Zombi viviente paseó tranquila y distendidamente. Empobrecimiento del Estado que cavó la sepultura con las palas de la deuda pública y el déficit fiscal para que el zombi pudiera hacer la siesta como complemento integrativo de su paseo. Durante la Docena Trágica de Echeverría y López Portillo, cayó del cielo el mejoramiento de los términos del intercambio, el cual dibujó una sonrisa en el habitualmente circunspecto y algo arrugado Gran Zombi. Pero en 1982 se le borró completamente la sonrisa, porque el precio promedio de petróleo bruto exportado cayó abruptamente a 28.69 dólares. De todas maneras, la economía mexicana se petrolizó iniciando un juego suma cero donde lo que ganaban los cazadores de rentas (algunos de estos multimillonarios), lo perdía el Gran Zombi que le hizo pagar los platos rotos al gobierno dentro de un proceso llamado socialización de pérdidas y privatización de los beneficios. Sin que ello significara matar al Gran Zombi, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas le aplicaron el tratamiento del Ajuste Estructural para confort de su burocracia sindical. Ocurrido en 2001, el Pemexgate consistió en un desvío millonario de fondos del sindicato petrolero, cuyo dinero fue a parar a la campaña presidencial de Francisco Labastida, candidato del PRI en las elecciones del 2000. El Ajuste Estructural terminó por premiar a los líderes de la burocracia sindical, los cuales financiaron la campaña electoral del PRI - todavía partido de Estado - cuyo eje económico esencial fue el Gran Zombi. Al cabo de su senectud, el Gran Zombi registró veintidós años de pérdidas financieras. Los apoyos financieros al mismo durante el actual sexenio sumarán 1.49 billones de pesos. A pesar de esta cuantiosa ayuda gubernamental, el Gran Zombi sigue siendo el más endeudado del mundo con 105.836 millones de dólares. Aplicando una vez más, la política de subsidios globales, pero no puntuales, el gobierno está subsidiando el 35% del costo de la gasolina para beneficiar: (1) a la oligarquía rentista; (2) a los empresarios rentistas segundones; (3) a los consumidores; es decir: para apalancar al auto refuerzo del rentismo nacional. En tanto que fiel sucesora de AMLO, Claudia Sheinbaum no le tocará ni un pelo al Gran Zombi. Si se desentiende de esta fidelidad; será otro cantar.

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