En campañas electorales hacia el 2024 será difícil creer en promesas optimistas sobre crecimiento económico

En el arranque de las campañas presidenciales, que por cierto no falta mucho para la de 2024, uno de los debates y promesas más comunes es el del crecimiento económico. En la campaña de las elecciones de...

14 de abril, 2023 La participación ciudadana siempre será la mejor vía de la democracia y el desarrollo social.

En el arranque de las campañas presidenciales, que por cierto no falta mucho para la de 2024, uno de los debates y promesas más comunes es el del crecimiento económico.

En la campaña de las elecciones de 2018, López Obrador declaró que se crecería al 6% promedio anual.

Claramente, a ningún círculo de analistas respetado le pareció una promesa creíble la del presidente López Obrador en campaña; personalmente, siempre pensé que era una ocurrencia de marketing político. Al final, las campañas también se tratan de eso: el candidato tiene que seducir con sus argumentos a los electores.

En 2013, el gobierno de Peña Nieto había realizado reformas estructurales de gran calado, y a pesar de ello, mantuvo un crecimiento inercial en ese mismo 2% promedio. De ahí que se desvirtuara la utilidad de impulsar las reformas, además de las afectaciones que fue necesario imponer sobre agentes preponderantes y grupos de interés.

En lo que va del sexenio, tendremos un crecimiento promedio anual cercano al cero por ciento, de acuerdo con las últimas estimaciones de crecimiento de diversos analistas que han observado las perspectivas recientes.

Para resumir estos seis años, se podría decir que la cancelación del aeropuerto en Texcoco nos dejó dos años sin crecimiento; luego vino el Covid y nos sumió tremendamente. Finalmente, el crecimiento en 2022 y 2023 será para compensar un poco esos cuatro primeros años de estancamiento de la producción.

El hecho es que por más seductoras que sean las promesas de crecimiento en la campaña de 2024, por más convincentes que sean los candidatos, 

El Banco Mundial acaba de dar a conocer hace unos días que para 2030, de acuerdo con sus estimaciones, el “límite de velocidad” de la economía mundial —es decir, la tasa máxima a largo plazo a la que puede crecer sin provocar inflación— caerá al nivel más bajo de los últimos 30 años. 

De acuerdo con el informe del Banco Mundial titulado “Caída de las perspectivas de crecimiento a largo plazo: Tendencias, expectativas y políticas” (Falling Long-Term Growth Prospects: Trends, Expectations, and Policies), se necesitará un ambicioso impulso de las políticas para: aumentar la productividad y la oferta de mano de obra; incrementar la inversión y el comercio; y Aprovechar el potencial del sector de los servicios.

  1. Aumentar la productividad y la oferta de mano de obra.
  2. Incrementar la inversión y el comercio, y,
  3. Aprovechar el potencial del sector de los servicios.

De acuerdo con este interesante reporte, las secuelas de la pandemia por el Covid-19 y la invasión rusa en Ucrania, han contribuido a bajar la velocidad del crecimiento que se podrá alcanzar en lo que resta de esta década.

Pero no son los únicos factores que están influyendo en este pronóstico del Banco Mundial, pues casi todas las fuerzas económicas que impulsaron el progreso y la prosperidad en las últimas tres décadas se están disipando. 

Estas fuerzas son:

  • La apertura al libre comercio 
  • Un amplio espectro de rutas para el libre flujo de factores o materias primas
  • La cooperación internacional en materia financiera y monetaria
  • El combate al terrorismo, y, 
  • Las sinergias para aprovechar ventajas regionales.

Todo lo anterior tiene el efecto positivo de reducir los costos de producción en la gran mayoría de los países que comercian internacionalmente.

Consecuentemente, se espera que entre 2022 y 2030 el crecimiento promedio del producto interno bruto (PIB) mundial disminuya aproximadamente una tercera parte respecto de la tasa observada de crecimiento del PIB en el periodo 2010-2020.

Con esto, el crecimiento potencial del PIB mundial, se ubicaría en torno al 2.2 % anual. 

El Banco Mundial refiere que para las economías en desarrollo, la disminución también se hará presente y no es cosa menor, pasando del 6% al 4 % anual durante el resto de esta década. 

Cabe mencionar que en el periodo 2010-2020, la tasa de crecimiento osciló en el 6%. Si este escenario es malo, lo peor está en que estas caídas serían mucho más marcadas en caso de producirse una crisis financiera mundial o una recesión. 

Si este escenario es malo, lo peor está en que estas caídas serían mucho más marcadas en caso de producirse una crisis financiera mundial o una recesión.

Porcentaje de países con un crecimiento menor que en la década previa

De acuerdo con Franziska Ohnsorge, una de las autoras del reporte, “las recesiones tienden a reducir el crecimiento potencial y las crisis bancarias sistémicas causan más daño inmediato que las recesiones, aunque su impacto tiende a atenuarse con el tiempo”.

La pobreza persistente, los ingresos de las familias tan desiguales y el cambio climático, también son desafíos  que podrían contribuir a una velocidad del crecimiento mucho menor en lo que resta de esta década.

¿Qué alternativas existen para evitar esta desaceleración del crecimiento?

En el reporte citado, el Banco Mundial advierte que el crecimiento potencial del PIB puede incrementarse hasta 0.7 puntos porcentuales —y alcanzar una tasa media anual del 2.9 %— si los países adoptan políticas sostenibles y orientadas al crecimiento. 

De esta manera, la desaceleración prevista se traduciría en una aceleración del crecimiento potencial del PIB mundial.

Llama la atención que la gasolina que está viendo el Banco Mundial para que no se desacelere el crecimiento del PIB al nivel de 2.1% consiste fundamentalmente en acciones y políticas que consideren el aspecto de la sostenibilidad.

Pero también se hace énfasis en acciones muy concretas como:

  1. Alinear los marcos monetario, fiscal y financiero, pues la aplicación de marcos de políticas macroeconómicas y financieras sólidas puede atenuar los altibajos de los ciclos económicos. 
  2. Priorizar el control de la inflación y la estabilidad del sistema financiero, reducir la deuda y restaurar la prudencia fiscal, lo cual a su vez deriva en una mayor atracción de inversiones y confianza en los procesos de formulación de políticas en los países.
  3. Aumentar la inversión en áreas como el transporte, la energía, la agricultura climáticamente inteligente, las manufacturas, los sistemas de gestión de la tierra y los recursos hídricos.

4. Crecimiento de la inversión para los países emergentes, emergentes sin considerar China y economías avanzadas
(Porcentaje de crecimiento anual)

7. Reducir los costos del comercio, en su mayoría asociados con el transporte y las regulaciones. Se calcula que la regulación y los incrementos al transporte han duplicado los costos de los bienes que se comercian internacionalmente en la actualidad.

8.- Capitalizar los servicios, en particular las exportaciones de servicios profesionales relacionados con la tecnología de la información y las comunicaciones y prestados a través de medios digitales, los cuales han venido aumentando a tasas de dos dígitos en los últimos años.

El Banco Mundial enfatiza en que este cambio podría generar importantes aumentos de la productividad.

9. Aumentar la participación en la fuerza laboral, pues aproximadamente la mitad de la desaceleración prevista del crecimiento potencial del PIB hasta 2030 tiene que ver con cambios en la demografía del trabajo, tales como la disminución de la población en edad laboral, la menor participación en la fuerza laboral de las mujeres, y el envejecimiento de la población, que en algunos países como China está ocurriendo a niveles preocupantes.

En algunas regiones como Asia meridional y Oriente Medio y Norte de África, incrementar las tasas de participación de mujeres en la fuerza laboral podría acelerar el crecimiento potencial del PIB hasta 1.2 puntos porcentuales al año entre 2022 y 2030.

Últimos comentarios

En 2024, las campañas electorales buscarán presentar un panorama halagüeño sobre el crecimiento que se podrá alcanzar en el sexenio 2024-2030, sin considerar que la tendencia internacional es más bien restrictiva y adversa al crecimiento de la producción.

Mi recomendación en ese sentido sería que en lugar de poner atención a esas declaraciones propagandísticas que seguramente escucharemos de todos los candidatos, nos concentremos como electores en razonar cuáles son las propuestas que se alinean con las necesidades del contexto internacional que he mencionado anteriormente.

Es vital que los electores nos concentremos en analizar si las propuestas de los candidatos redundarían en una mayor productividad de los factores de producción, sin desatender aspectos cruciales como la salud, la educación de calidad, los servicios públicos o el transporte masivo en las ciudades.  

Referencias

https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2023/03/27/global-economy-s-speed-limit-set-to-fall-to-three-decade-low 

https://thedocs.worldbank.org/en/doc/15cc60ca0296a70d949404df03c56081-0350012023/related/Potential-growth-foreword-ES.pdf 

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Jose Luis Romero Hicks
Politólogo, economista, y abogado por la Universidad de Guanajuato. Diplomático en las embajadas de México en India y Japón. Consejero de PEMEX, Director General de Bancomext y Secretario de Planeación y Finanzas en Guanajuato. Abogado postulante, consultor financiero y en políticas públicas de vivienda. Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.

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