El Silencio del Poder Económico

Mostrar altanería y arrogancia ante el fracaso, que ya existe en el terreno económico, no es una salida digna para una nación anfitriona de capital.

9 de septiembre, 2024 El Silencio del Poder Económico

Después de seis años que suponíamos de transición en una era en la que las economías abiertas dictan preceptos de alternancia en el poder, en la que el intercambio comercial encamina no solamente la convivencia y transferencia de riqueza en bienes y servicios, perfila la excelencia, la tecnología y la calidad de vida, nos sorprende un estancamiento en nuestra vida pública, un franco retroceso en los números que detienen el avance de nación. Tal vez pensamos en pasajes de temporalidad en las ocurrencias sin destino de inversiones sin retorno, sin programa; tal vez el tiempo borrarīa la intemperancia nociva de dinero mal empleado y la corrección vendría como disciplina de una de las grandes economías del orbe, que en otras épocas y en la misma latitud, la nuestra, ha corregido. Nunca sucedió. Las cosas tomaron el rumbo del desquicio económico, del descrédito internacional, de las llamadas de atención en la calificación de la inversión y del riesgo de una nación que si algo ofrecía era estabilidad y certeza jurídica. 

Se nos advirtió en 2018 de la intención de separar el poder político del poder económico; era una llamada de alerta, porque la intención llevaba seriedad, no en las formas, en el fondo. La seriedad llevaba herencia sin plazos ni concesiones, llevaba costo que no asumiría el poder en turno, lo llevaba la nación entera. Ahora lo vemos con claridad; la herencia no era transición acostumbrada en nuestra tránsito del sufragio efectivo y la no reelección, era desde su inicio, imposición del poder político que cumplía su sentencia original en la separación anunciada. Del poder económico ha quedado, podemos aducir, en pausa, con actividad sin intensidad, pero sin el reclamo de su verdadero terreno: la economía, la gran economía, que sienta sus bases en la producción y en el crecimiento de toda actividad de nuestra vida diaria. 

Desde el inicio de este régimen existía el desdén por la clase empresarial, nada nuevo desde un pronunciamiento popular que enarbolaba simbolismos y eufemismos; nada nuevo en un entorno continental contaminado por la proclama popular, que enaltece el despojo y anula la individualidad, nada nuevo en la extinción intencionada de vigilancia de cúpulas y organismos agrupados en suelos ajenos a los ya contaminados, que excluyen, por su naturaleza, la observancia y guía de preceptos comunes al crecimiento y desarrollo de economías abiertas y participativas. La intención siempre fue la autosuficiencia, la mira interna, la subsistencia precaria antes que la cooperación con las potencias. Esa intención amenaza con cumplirse y a unos días del término de esta pesadilla, acecha una ordenanza, que no reforma, instalar conceptos anacrónicos que desestabilizan bases jurídicas que juzgamos inalterables. 

Podríamos hacer valer innumerables circunstancias en torno al producto de la nación para justificar el verdadero valor de la contribución empresarial al índice real de manufactura, de bienes y servicios, de comercio y turismo, en un esfuerzo que se antoja tardío porque la reacción debió hacerse valer en un entorno con mayor énfasis en su pronunciamiento. Hoy tal vez podamos conceder prudencia a un sector empresarial que en afán de convivencia más que de condescendencia, transitó con un gobierno que en apariencia, estaba dispuesto a convivir. No lo estaba, ahora sabemos. Las concesiones gubernamentales compraron conciencias, sin duda, pero la alternancia en obra pública, por citar un ejemplo, la dictó el gobierno, con el ejército y con licitaciones a modo. El abuso al gasto corriente tuvo vertientes de complicidad con el sector privado y de ellas emanó un poder jamás visto y consentido en el dispendio de riqueza de la nación. Nunca fue la mira de la construcción de obra pública la creación de infraestructura y el sector privado participante no lo vió. La experiencia en proyectos productivos no bastó para alertar con oportunidad el monstruoso desperdicio de recursos. 

Resulta inútil resaltar que la función terciaria del producto tiene una contribución preponderante en el producto interno de la nación; ciertamente, el comercio y los servicios reúnen más del 60 % del producto. Esto es acorde con las economías más prósperas del mundo. Si lo mencionamos es porque la marcha de la nación está en sintonía con las economías abiertas a las que México pertenece. Si se menciona como inútil es porque no se destacó a tiempo. La función primaria se encuentra en su nivel de contribución adecuado y la secundaria también. Entonces, hace falta que el gobierno entrante se entere. Si hay tiempo, los agentes productivos siempre están operando en valor actual tanto en decisiones como en inversiones programadas. Entonces, tiempo lo hay, pero es preciso instalar una recomposición de la economía y abandonar esquemas agotados en la soberanía, la autosuficiencia y en rescates imaginarios y compulsivos de guarda de energía y subsuelo. 

Afrontar la realidad no es característica del populismo, pero hacer frente a una economía de desastre debería cambiar la visión y perspectiva de una nación inmersa de tiempo atrás en tratados internacionales y en el bloque comercial más importante del planeta. Reformar reglas participativas que modifiquen sustancialmente la apreciación de la inversión no es la mejor señal de un gobierno que se va. Mostrar altanería y arrogancia ante el fracaso, que ya existe en el terreno económico, no es una salida digna para una nación anfitriona de capital. Resaltar el fracaso de un gobierno populista no debe sorprender a nadie; debe resaltarse que el producto ronda los 23 billones y que el presupuesto gubernamental es de apenas 8 billones. Debe resaltarse que de esos 8 billones, el servicio de la deuda para 2025, únicamente, es de 1.3 billones. Debe mencionarse que Pemex está quebrada por manejo irresponsable, que debe 400 000 millones a proveedores, que debe pagar 3600 millones de dólares en el corto plazo, que el gobierno le destinó 1.3 billones para un rescate imaginario y que su modelo de negocio seguirá perdiendo, si se mantiene con la mira absurda de la autosuficiencia en gasolinas. 

El silencio del poder económico debe romperse. El fracaso de este gobierno debe anunciarse a la nación y al mundo; si viene un gobierno con las mismas miras de desastre, debe darse a conocer para romper la inercia del fracaso. Esa es tarea del poder económico, que hasta este día, supera al poder político.

Te puede interesar:

Comentarios


author avatar
Manuel Torres Rivera
Manuel Torres Rivera es egresado de la UNAM, de la Escuela de Contaduría Pública. También estudió Economía y recibió un grado de Master of Business Administration de la Universidad de Tulane. Ha dedicado gran parte de su vida profesional a la docencia y la consultoría. Es socio de Formación y Desarrollo Clave. Tiene pasión por el alpinismo y ha recorrido buena parte del mundo en esta actividad. También por los caballos. Ha colaborado en el programa de Eduardo Ruiz–Healy.
Aer Lingus inaugura la nueva ruta directa Dublín-Cancún

Aer Lingus inaugura la nueva ruta directa Dublín-Cancún 

El pasado 6 de enero de 2026 se abrió una nueva puerta al mundo con la llegada del vuelo inaugural de Aer...

enero 14, 2026

La Cartera de Inversión Turística en México cerró el año con récord histórico 

El pasado 30 de diciembre de 2025, la secretaria de Turismo del Gobierno de México, Josefina Rodríguez Zamora, informó que la Cartera...

enero 7, 2026




Más de categoría

¿Y qué ha pasado con el Hipódromo…?

Así pues, hoy, la industria hípica enfrenta una crisis que, sin intervención oportuna, podría derivar en su colapso definitivo.

enero 30, 2026
PEMEX nació en 1938 en un ambiente de negocios tan incierto como el de hoy en día; cuando terminaron Los Locos Años 20 con su carga de cambios institucionales y organizativos tales como los de las reformas roosvelianas desafiantes de las normas establecidas embalada en la creatividad propia del tremendo y mortífero holocausto que se aproximaba. Dio sus primeros pasos contextualizado por la conflagración internacional, pero particularmente comprometido con el corporativismo de Lázaro Cárdenas. Cuando comenzó a pisar esta tierra, también internalizó el modelo mental compartido del Nacionalismo Revolucionario derivado de la cultura mestiza; por lo que fomentó la xenofobia como daño colateral acompañante de la promesa del progreso independiente. Vivió una infancia cobijada por la desgracia ajena de los países beligerantes, porque en 1939 las ventas al exterior de PEMEX representaron casi la mitad (49%) de los ingresos por la exportación correspondiente. Este infante, se ilusionó con la soberanía nacional duradera e imperturbable que produjo el espejismo del Nacionalismo Revolucionario por obra del chovinismo creyente en una identidad nacional patriotera. Se desarrolló durante 1946/1970 sobredimensionando los costos de producción especialmente en las regiones de Tamaulipas y Veracruz. Su estilo de desarrollo fue el Desarrollo Estabilizador mediante el agrandamiento de la demanda interna a causa de un PIB mismo período en promedio anual de 6.2%. Entonces se institucionalizó la economía rentista gracias a una renta petrolera usufructuada en primer lugar por la oligarquía del mismo género; y luego por los empresarios segundones; y después por los consumidores. La gasolina más barata del mundo debilitó su musculatura mediante el subsidio gubernamental que repercutió negativamente en las finanzas públicas porque si los impuestos petroleros representaron en 1940 el 15% de los ingresos fiscales, en 1970 personificaron solamente el 3%. Haciendo caso de los preceptos liberales, se inició el empobrecimiento del Estado, al mismo tiempo que el enriquecimiento del mercado rentista. El Desarrollo Estabilizador institucionalizó y organizó una sociedad de cazadores de rentas que, esta sí, fue perdurable en la realidad donde el Gran Zombi viviente paseó tranquila y distendidamente. Empobrecimiento del Estado que cavó la sepultura con las palas de la deuda pública y el déficit fiscal para que el zombi pudiera hacer la siesta como complemento integrativo de su paseo. Durante la Docena Trágica de Echeverría y López Portillo, cayó del cielo el mejoramiento de los términos del intercambio, el cual dibujó una sonrisa en el habitualmente circunspecto y algo arrugado Gran Zombi. Pero en 1982 se le borró completamente la sonrisa, porque el precio promedio de petróleo bruto exportado cayó abruptamente a 28.69 dólares. De todas maneras, la economía mexicana se petrolizó iniciando un juego suma cero donde lo que ganaban los cazadores de rentas (algunos de estos multimillonarios), lo perdía el Gran Zombi que le hizo pagar los platos rotos al gobierno dentro de un proceso llamado socialización de pérdidas y privatización de los beneficios. Sin que ello significara matar al Gran Zombi, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas le aplicaron el tratamiento del Ajuste Estructural para confort de su burocracia sindical. Ocurrido en 2001, el Pemexgate consistió en un desvío millonario de fondos del sindicato petrolero, cuyo dinero fue a parar a la campaña presidencial de Francisco Labastida, candidato del PRI en las elecciones del 2000. El Ajuste Estructural terminó por premiar a los líderes de la burocracia sindical, los cuales financiaron la campaña electoral del PRI - todavía partido de Estado - cuyo eje económico esencial fue el Gran Zombi. Al cabo de su senectud, el Gran Zombi registró veintidós años de pérdidas financieras. Los apoyos financieros al mismo durante el actual sexenio sumarán 1.49 billones de pesos. A pesar de esta cuantiosa ayuda gubernamental, el Gran Zombi sigue siendo el más endeudado del mundo con 105.836 millones de dólares. Aplicando una vez más, la política de subsidios globales, pero no puntuales, el gobierno está subsidiando el 35% del costo de la gasolina para beneficiar: (1) a la oligarquía rentista; (2) a los empresarios rentistas segundones; (3) a los consumidores; es decir: para apalancar al auto refuerzo del rentismo nacional. En tanto que fiel sucesora de AMLO, Claudia Sheinbaum no le tocará ni un pelo al Gran Zombi. Si se desentiende de esta fidelidad; será otro cantar.

PEMEX Y SENER CON MODELOS DE CONTRATOS OBSOLETOS

¿No sería posible replantear esta estrategia, como lo ha hecho Venezuela, para que la Secretaría de Energía pueda adaptar...

enero 23, 2026
Evolución y tradición de la Feria de León 2026

Evolución y tradición de la Feria de León 2026

El pasado 9 de enero de 2026, la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, asistió a la...

enero 21, 2026

‘Marketing’ en tiempo real: de la sudadera de Maduro al montacargas del Louvre

Ana Mancera Rueda Profesora Titular de Lengua Española (Facultad de Filología), Universidad de Sevilla La detención de Nicolás Maduro...

enero 14, 2026